EXPOSICIONES

Meret Oppenheim en el MoMA

Meret Oppenheim en el MoMA

«Nadie te dará la libertad», decía Meret Oppenheim en 1975. «Tienes que tomarla», añadía. Inspirada en los propios planes de la visionaria artista suiza para una exposición de sus obras, Meret Oppenheim: My Exhibition reúne cerca de 200 obras que ofrecen una amplia visión retrospectiva de la innovación de Oppenheim a lo largo de su vida. Meret Oppenheim se ganó un lugar en la historia del arte moderno en París en 1936, cuando decidió cubrir una taza de té, un platillo y una cuchara con pieles. Este acto caprichoso produjo el inolvidable Object, que rápidamente le valió a la artista de veintidós años la admiración de pintores, poetas y escultores surrealistas. Ese mismo año, su juego de té peludo viajó a Estados Unidos para ser incluido en la emblemática exposición Fantastic Art, Dada, Surrealism, donde causó sensación. Sin embargo, Oppenheim no se detuvo con Object. A lo largo de las cinco décadas siguientes, produjo una obra exuberantemente variada y ferozmente original que es prácticamente desconocida fuera de su Suiza natal.

Esta retrospectiva en el Museum of Modern Art de Nueva York, organizada cronológicamente, repasa su concepto extraordinariamente abierto del arte a través de casi doscientas pinturas, esculturas, ensamblajes, relieves, diseños de joyas, obras sobre papel y collages. En el centro de la instalación se encuentra una serie de doce dibujos que Oppenheim empezó a realizar en 1983 y que presentan meticulosas representaciones de sus creaciones. Concebidos como un manual de instrucciones abierto para una gran retrospectiva de su obra en 1984, estos dibujos idiosincrásicos, en parte autorretrato, en parte registro histórico del arte, demuestran la determinación de Oppenheim de dar forma a su propio legado. La actual exposición ubicada en el MoMA celebra ese mismo compromiso de la artista con la autorrepresentación, así como su humor, originalidad y persistente cuestionamiento de la naturaleza de los sueños, de los binarismos y estereotipos de género, y de la distinción entre objetos ordinarios y obras de arte.

Meret Oppenheim, New Stars (Neue Sterne), 1977–82.

Meret Oppenheim, New Stars (Neue Sterne), 1977–82.

Antes de su presentación en el MoMA, la exposición se expuso en el Kunstmuseum de Berna (del 22 de octubre de 2021 al 13 de febrero de 2022) y en la Menil Collection de Houston (del 25 de marzo al 18 de septiembre de 2022). Organizada por Anne Umland, Nina Zimmer, y Natalie Dupêcher, se trata esta muestra de una gran oportunidad para conocer la obra y figura de Meret Oppenheim, que ha sido en gran medida desconocida fuera de su Suiza natal. Hasta el 4 de marzo se exponen por primera vez en EEUU sus pinturas, esculturas, ensamblajes, relieves, diseños de joyas, obras sobre papel y collages.

Vista de la exposición Meret Oppenheim: My Exhibition, MoMA. Fotografía: Jonathan Muzikar

Vista de la exposición Meret Oppenheim: My Exhibition, MoMA. Fotografía: Jonathan Muzikar

 

 

(Meret Oppenheim: My Exhibition, en MoMA, Nueva York. Hasta el 4 de marzo de 2023)

Meret Oppenheim en el MoMA

«Nadie te dará la libertad», decía Meret Oppenheim en 1975. «Tienes que tomarla», añadía. Inspirada en los propios planes de la visionaria artista suiza para una exposición de sus obras, Meret Oppenheim: My Exhibition reúne cerca de 200 obras que ofrecen una amplia visión retrospectiva de la innovación de Oppenheim a lo largo de su vida. Meret Oppenheim se ganó un lugar en la historia…

Ilusiones, sueños y paraísos en el MUSAC

Ilusiones, sueños y paraísos en el MUSAC

Si paseamos actualmente por el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), deambulando sin prisa por sus salas, encontramos ficciones espaciales, refugios inmersivos —fantásticos y especulativos—, universos paralelos que se abren de repente como una brecha en la institución. En concreto, tres de las exposiciones, que ahora revisaremos brevemente, articulan propuestas escapistas, imaginativas e ilusionistas. Estas crean espacios habitables, de ensoñación y juego para el espectador, donde proyectar nuevas realidades e imaginar posibilidades prematuras de futuro: lugares que se infiltran en el museo como los oasis en el desierto, accidentales y tentativos. Las muestras a las que nos referimos son la siguientes: La equilibrista, de la artista Teresa Burga; Anda-Ven-Vuela, que expone la obra de Menchu Lamas; y la muestra Paraíso extraño, que reúne una serie de obras de la artista Saelia Aparicio dirigidas a proyectar horizontes de convivencia ante el actual contexto de emergencia climática que afrontamos.

Como si de un museo dentro de un museo se tratara —una ilusión espacial, un refugio onírico—, en la actualidad se expone en la Sala 1 del MUSAC la muestra La equilibrista. Se trata de la primera exposición individual en España de la artista conceptual peruana Teresa Burga (Iquitos, Perú, 1935-Lima, Perú, 2021). El proyecto, realizado en colaboración con el Weserburg Museum für moderne Kunst de Bremen (Alemania), recoge más de 100 obras realizadas entre los años 60 y hasta los últimos años de su carrera. Arraigada a su contexto y cultura, Teresa Burga desarrolla una obra en la que integra modernidad y tradición en el aspecto formal, en una producción que incluye dibujos, esculturas de naturaleza pop, instalaciones, pinturas murales, partituras visuales o diagramas y esquemas para la realización de instalaciones y performances. Gracias a los postulados heredados del arte conceptual, en su trabajo subyace —a través del reflejo en su obra las personas (mujeres en muchas ocasiones), los usos y costumbres (calles y mercados locales) de su realidad más cercana— un fuerte compromiso social y crítica de la herencia colonial de Perú, la realidad política y social del país o la situación de la mujer.

Desde las pinturas más expresionistas y diseños de aspecto más comercial de sus inicios, a los objetos escultóricos en forma de prisma y de inspiración pop realizados en los años 60, la exposición incluye la mayor presentación hasta la fecha de obra sobre papel de la autora, así como la producción específica para las salas del museo de una pintura mural de gran formato concebida en los años 90 y que se realiza con motivo de este proyecto en el MUSAC. El autorretrato de naturaleza instalativa Untitled (Heartbeat Machine), 1970-2018, con el electrocardiograma y el sonido del latido de su corazón, y la escultura Mano mal dibujada (2012-17) junto al dibujo La equilibrista (2020), como plasmación de las críticas que la acompañan toda su vida, contribuyen a dar presencia física y simbólica a la artista en el espacio expositivo, quien fallece en 2021 a la edad de 86 años con el reconocimiento de la crítica cultural internacional.

Por otra parte, en la Sala 3 del museo, nos adentramos en otra exposición eminentemente espacial e inmersiva: la muestra de la artista Menchu Lamas. En la página web del MUSAC se nos invita a concebir de hecho la exposición Anda-Ven-Vuela «como una gran obra, una gran instalación». En esta, se nos dice, encontramos el lenguaje recurrente en toda la producción de Menchu Lamas: la creación de motivos que el espectador puede reconocer, formas y elementos que distinguen su forma de puntuar la obra —la línea, el punto— y un uso particular del color. La creación de una experiencia inmersiva a partir de principios simples es una constante. La instalación ocupa de forma totalizadora el espacio del museo creando así la ilusión de un gran abrazo. Al igual que en una cueva primitiva o la bóveda de una gran catedral, la creación de una atmósfera en la que convivimos nosotros y la obra es la meta. La casi totalidad de las obras son nuevas —casi ochenta pinturas—. Menchu Lamas produce con la lógica de crear una familia, un gran conjunto de obras que están interconectadas, que parten de un mismo impulso, una misma idea. En sus propias palabras: “El arte es la síntesis de lo real. A partir de un motivo interno que para mí tiene mucha fuerza y me atrapa. Trabajo el cuadro en un intento de atrapar el sueño que llevo dentro”.

Para Menchu Lamas la pintura hace posible una relación dinámica entre la visualización de formas mentales y la capacidad y la libertad de interpretación que cada uno de nosotros hace de esas imágenes. La pintura primero vive en la mente y la mano de la artista y luego, aquí y ahora, vive en nosotros. La transferencia de la energía imaginativa y vital se hace posible gracias a la obra. La obra no solo hace esa transferencia posible una vez, sino que mantiene por siempre esa posibilidad. En este sentido se puede afirmar que la obra de Menchu Lamas busca de forma deliberada la creación de un universo de fácil acceso, simple, directo y a la vez bello, abierto, naif, atento a los grandes mitos arcaicos, estrechamente comprometido con la sabiduría de lo popular, lo espontáneamente ingenuo… La obra de Menchu Lamas busca una situación en la que no solo comprendamos la obra, sino que la propia obra se constituya como tal. En este sentido nosotros —los espectadores— somos primordiales.

Finalmente, en el espacio «Laboratorio 987» del MUSAC nos encontramos con la exposición Paraíso extraño, que recoge un conjunto de obras de la artista Saelia Aparicio. En esa búsqueda por imaginar otras narrativas y, por lo tanto, otros futuros posibles, la propuesta Paraíso extraño se levanta desde la pregunta cómo ser feliz en el contexto de emergencia climática que afrontamos. Sin querer caer en el mercantilismo de las emociones y su optimización. Y lejos de ser triviales, Aparicio indaga en cómo componer una investigación desde lo celebrativo, con rigor, pero sin renunciar al sentido del humor y su capacidad cognitiva. En palabras de la artista: “En el contexto de eco-ansiedad actual, la negatividad y la desesperanza pueden resultar paralizantes”. Las obras, todas de nueva producción, se agrupan en torno a dos ámbitos centrales. De su conjunción, entre lo misterioso y lo celebrativo, surge un recorrido que encuentra en la figura del híbrido y su transformación las bases para cuestionar nuestra percepción de la normalidad y preguntarnos por el sentido de lo establecido, por el orden y las convenciones que lo integran.

Paraíso extraño se suma a este flujo de cambio a través de un recorrido por la figura del híbrido, por su esencia de metamorfosis, por su naturaleza ambigua y mutante, por el temblor de sus fases, tan inesperadas como inciertas, por la belleza de su temporalidad y las capacidades que sus diferentes transformaciones generan entre lo humano y lo post humano, el misticismo y la ciencia, el arte y la artesanía, lo diverso y lo abyecto o lo clásico y lo viral. Un itinerario no exento de humor, elemento recurrente en la práctica de Saelia Aparicio como medio para alterar temporalmente la carga de tener que mostrarnos de una manera u otra, para librarnos de las reglas, de las conductas, del orden. Y, en definitiva, para habilitarnos a cruzar los límites de la normalidad. En Paraíso extraño el qué y el cómo avanzan juntos; la creadora despliega en esta muestra su capacidad para disolver los lenguajes artísticos y sus fronteras, el resultado es una exposición que parece tocada por una varita para sublimar lo híbrido permitiendo que una diversidad de tiempos, formas y usos convivan en un solo espacio expositivo.

 

(La equilibrista, en MUSAC, León. Hasta el 28 de mayo de 2023)

(Anda-Ven-Vuela, en MUSAC, León. Hasta el 22 de enero de 2023)

(Paraíso extraño, en MUSAC, León. Hasta el 12 de marzo de 2023)

Ilusiones, sueños y paraísos en el MUSAC

Si paseamos actualmente por el MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), deambulando sin prisa por sus salas, encontramos ficciones espaciales, refugios inmersivos —fantásticos y especulativos—, universos paralelos que se abren de repente como una brecha en la institución…

Josep Grau-Garriga en el MACBA

Ayer, 28 de noviembre de 2022, se inauguraba en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) la exposición Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz. Desde finales de los años setenta, Josep Grau-Garriga, uno de los máximos exponentes de la Escuela Catalana…

Josep Grau-Garriga en el MACBA

Josep Grau-Garriga en el MACBA

Ayer, 28 de noviembre de 2022, se inauguraba en el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) la exposición Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz. Desde finales de los años setenta, Josep Grau-Garriga, uno de los máximos exponentes de la Escuela Catalana del Tapiz, experimentó con técnicas transdisciplinares y ensayó grandes formatos, más allá de las demandas del arte textil tradicional. Lo hizo a través de lo que él denominaba environnements, que propiciaban la inmersión del espectador en la obra y un contacto más íntimo con los materiales que la constituían. En los environnements, a menudo surgidos de un proceso de creación colectiva, Grau-Garriga exploraba nuevas formas de pedagogía artística desde las que aproximar arte y vida que, a su vez, convertían la obra de arte en una experiencia compartida.

Vista de la exposición

Vista de la exposición Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz

Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz es el primero de una serie de proyectos de investigación y exhibición impulsados por el MACBA en torno a prácticas y agentes cuya relevancia no ha sido siempre suficientemente reconocida. En este contexto, Diàleg de llum (Diálogo de luz, 1986-1988) expande las posibilidades de aquel momento en torno a la producción y diseminación del arte del tejido. La obra que hoy puede verse en el museo y que da nombre a la exposición, Diàleg de llum (1986-1988), es una instalación variable que Grau-Garriga adaptó e incorporó a distintas arquitecturas; entre ellas, destaca su presentación en 1988 en el hueco de la escalera principal del Palau Robert, donde la pieza se mostró por primera vez.

Imagen de la exposición Josep le monde et moi. Cortesía de l’Ajuntament de Sant Cugat

Imagen de la exposición Josep le monde et moi. Cortesía de l’Ajuntament de Sant Cugat

Además de la instalación que le da nombre, esta presentación recupera una serie de fotografías, documentos y dibujos de distintos environnements realizados por el artista. Con este tipo de obras, Grau-Garriga se convirtió en un referente internacional de la transformación de la técnica del tapiz a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz se trata de un proyecto de investigación de Núria Montclús y Esther Grau, en colaboración con Àlex Castro y Alba Clavell, que confluye en esta muestra que estará expuesta en el MACBA hasta el próximo 11 de septiembre de 2023.

 

(Josep Grau-Garriga. Diálogo de luz, en MACBA, Barcelona. Desde el 28 de noviembre, hasta el 11 de septiembre de 2023)

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