EXPOSICIONES

Marlene Dumas en Palazzo Grassi

Marlene Dumas en Palazzo Grassi

La artista sudafricana Marlene Dumas es la protagonista de la temporada expositiva en el Palazzo Grassi (Venecia), una de las sedes de la Pinault Collection en la ciudad italiana. La retrospectiva, titulada Open-end, reúne alrededor de 100 obras de Dumas, centrándose en su faceta como pintora. Ocupando las dos plantas del palacio veneciano, a orillas del Gran Canal, una gran parte de las obras expuestas provienen de la colección Pinault, uno de los principales valedores de la artista en las últimas décadas.

Considerada una de las pintoras más influyentes del panorama internacional,  Marlene Dumas nació en 1953 en Ciudad del Cabo, ciudad en la que creció y estudió bellas artes, coindiciendo con el brutal régimen del Apartheid. En 1976 viajó a Europa para continuar sus estudios y se instaló en Ámsterdam, donde aún vive y trabaja. Si en los primeros años de su carrera se destacó por sus collages y producción escrita, Dumas trabaja en la actualidad principalmente con pintura y dibujo.

Vista de la exposición. © David Zwirner. Foto: Marco Capelleti y Filippo Rossi

Su trabajo consiste en gran parte en retratos, que son representaciones universales del sufrimiento, el éxtasis, el miedo, la desesperación, al mismo tiempo que referencias sobre el acto mismo de pintar. Un aspecto crucial de su práctica es el uso de imágenes en las que se inspira, ya sea en periódicos, revistas, fotogramas de películas, películas o polaroids que ella misma toma. Algunos de los temas y cuestiones que plantea son el amor y la muerte, el género y la raza, la inocencia y la culpa o la violencia y la ternura.

La pintura de Marlene Dumas se encuentra de ferviente actualidad, ya que, el pasado 26 de abril el Stedelijk Museum (Ámsterdam) recibió una donación del retrato de Hafid Bouazza junto a otros 15 dibujos realizados por Dumas.

(Marlene Dumas. Open-end, en Palazzo Grassi, Venecia. Del 27 de marzo de 2022 al 8 de enero de 2023)

 

Marlene Dumas en Palazzo Grassi

La artista sudafricana Marlene Dumas es la protagonista de la temporada expositiva en el Palazzo Grassi (Venecia), una de las sedes de la Pinault Collection en la ciudad italiana. La retrospectiva, titulada Open-end, reúne…

Una cierta idea de Tamayo

Una cierta idea de Tamayo

El 29 de mayo de 1981 el Museo Tamayo (Ciudad de México) abrió sus puertas al público, albergando la colección que Rufino Tamayo legó al pueblo de México y que él mismo se había esmerado en conformar con obras de aquellos artistas a quiénes consideraba como lo más representativo del arte contemporáneo internacional.

Una cierta idea de Tamayo es una exposición que surge en el marco del cuarenta aniversario del Museo Tamayo y recupera algunos acontecimientos en la vida y obra del artista, más puntualmente la muestra que consagró sus ochenta años de vida en el Guggenheim Museum de Nueva York en 1979, al tiempo que se colocaba la primera piedra del Museo Tamayo en México. Aquí se recrea el gesto de la muestra Tamayo: Mito y Magia, curada por Fernando Gamboa y Carla Stellweg —primer director y directora adjunta del Museo Tamayo—, ya que la selección de obra no responde a un despliegue retrospectivo ni cronológico, sino que propone evidenciar el diálogo permanente del artista con sus raíces y las fuentes que definieron su poética.

Las siguientes salas incluyen obra poco conocida o rara vez expuesta del artista oaxaqueño, esculturas prehispánicas y ejemplares de arte popular, muchos de los cuales acompañaron a Olga y Rufino por más de cincuenta años en sus diferentes domicilios, tanto en Nueva York como en París, para luego encontrar su lugar definitivo en la casa en la que la pareja vivió su última etapa en la Ciudad de México.

(Una cierta idea de Tamayo, en Museo Tamayo, Ciudad de México. Del 7 de mayo al 12 de junio de 2022)

Una cierta idea de Tamayo

El 29 de mayo de 1981 el Museo Tamayo (Ciudad de México) abrió sus puertas al público, albergando la colección que Rufino Tamayo legó al pueblo de México y que él mismo se había esmerado en conformar con obras de aquellos artistas a quiénes…

Un puente donde quedarse

La Sala Alcalá 31 (Madrid) presenta una exposición del artista Guillermo Mora. Un puente donde quedarse construye un diálogo con la arquitectura de la sala e incide sobre cómo se percibe y transita este…

Un puente donde quedarse

Un puente donde quedarse

La Sala Alcalá 31 (Madrid) presenta una exposición del artista Guillermo Mora. Un puente donde quedarse construye un diálogo con la arquitectura de la sala e incide sobre cómo se percibe y transita este espacio. Una puesta en cuestión de las jerarquías y los órdenes preestablecidos que conduce hacia nuevas vías de transitar, mirar y experimentar el espacio y la pintura.

En esta exposición, el espectador podrá transitar una gran instalación que se nutre de la arquitectura de la Sala Alcalá 31 y que abarca todo el espacio. Una obra, realizada específicamente para la muestra, que está formada por 12 módulos que cruzan el espacio de izquierda a derecha y de arriba abajo, redirigiendo la mirada del espectador. Esta instalación, que modifica el recorrido lineal de la sala con un movimiento en zig-zag, favorece la idea de pintura como barrera física, uno de los temas en los que Guillermo Mora persigue dentro de su producción artística.

puente

Vista de la exposición.

Desde el comienzo de su carrera, Guillermo Mora pone en cuestión el papel de la pintura como ventana contemplativa, cuyo supuesto fin ha sido durante siglos el de ilustrar y acercar el mundo al espectador. El artista cuestiona esta premisa e invita a reflexionar acerca del rol institucional que la pintura ha protagonizado históricamente, ocultando aquellas otras visiones e interpretaciones posibles. Un puente donde quedarse utiliza precisamente ese poder de narración y de cambio de la pintura, para provocar nuevas interpretaciones y perspectivas en este caso a través de la Sala Alcalá 31.

La relación de esta instalación con el resto de piezas que incluye la exposición establece un juego evidente entre lo macro y lo micro, entre lo expansivo y lo reducido. Por ello, Un puente donde quedarse pone en cuestión los límites tradicionales de la pintura: bidimensionalidad, frontalidad, representación, marco y pared, abordando al mismo tiempo otras cuestiones que trascienden los pictórico e insinúan otras formas de existir.

(Un puente donde quedarse, en Sala Alcalá 31, Madrid. Del 28 de abril al 24 de julio de 2022)

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