En verano de 1972, tuvieron lugar los Encuentros de Pamplona, un festival de vanguardia internacional que todavía se sigue considerando como el principal acontecimiento de arte vinculado al público en general que ha tenido lugar en España. Auspiciados por el mecenas Juan Huarte y dirigidos por Luis de Pablo y José Alexanco (financiados en su mayor parte por el Grupo Huarte), estos Encuentros congregaron a trescientos cincuenta artistas de vanguardia, que abogaban en gran medida por disolver el arte en «la vida» y por diluir los límites entre los medios expresivos. Se trató, sin lugar a duda, de un evento extemporáneo y excéntrico para la escena artística española, dado que potenció al extremo la pulsión por el event del arte de la época, tal y como nos recuerda José Díaz Cuyás, gran conocedor de los Encuentros y comisario de la muestra que se celebró en el MNCARS en 2009 sobre estos. Este haría referencia a los Encuentros, en los que participaron artistas nacionales de la talla de Isidoro Valcárcel Medina, Paz Muro o Nacho Criado, y otros muchos extranjeros como John Cage o Smithson, «como un muestrario variado y divulgativo de lo más actual» que permitieron introducir en España nuevos discurso y nociones sobre la esfera creativa, así como dar a conocer entre los artistas parte de la escena internacional.

Las principales líneas de acción respondían a un diálogo entre la vanguardia y la tradición popular, a la interacción entre artistas y público, y a la integración de todo ello en un gran escenario: la ciudad de Pamplona. En ese contexto, Los Encuentros situaron a Pamplona a la altura de los hitos culturales de la magnitud del Festival de Spoleto, la Documenta 5 de Kassel y la XXXVI Bienal de Venecia. Sin embargo, este impulso no tuvo continuidad y su impacto en la ciudadanía se diluyó con el paso del tiempo. A día de hoy, los Encuentros de Pamplona se nos presentan como la «escena modelo» para recordar y evaluar críticamente el arte experimental que se introduciría en España especialmente a través de las expresiones artísticas vinculadas a la música y también a la poesía posteriormente.

Concierto de Txalaparta por los hermanos Artze. Cortesía de José Luis Alexanco

Concierto de Txalaparta por los hermanos Artze. Cortesía de José Luis Alexanco

Muchas de las figuras que asistieron a los Encuentros de Pamplona en 1972 han reconocido que estos marcaron un momento de impasse, un punto de inflexión en su carrera, en definitiva, un antes y un después. Algo semejante persigue la ambiciosa programación de «Encuentros de Pamplona 72-22», que pretende recuperar el impulso de aquellos Encuentros, no como una celebración ocasional, sino como una base, como un punto de partida que genere propuestas culturales con la entidad y envergadura suficientes para hacer de Navarra un referente. Por tanto, no se trata solamente de rendirles un homenaje a aquellos valientes Encuentros de Pamplona de 1972, sino de fijar una nueva mirada abierta al siglo XXI. La programación del Gobierno de Navarra para los Encuentros de Pamplona 72-22 es una propuesta de Ramón Andrés, ensayista, pensador y poeta.

Los nuevos Encuentros han sido pensados en función de la necesidad de crear un «manual de urgencia» que invite a un debate riguroso sobre los temas centrales de la contemporaneidad, como son el devenir del siglo XXI, la deriva de Europa, las preguntas que suscitan las nuevas tecnologías, afrontar los discursos sobre el odio, pensar los feminismos y versar sobre la capacidad transformadora de «los otros lenguajes» como son el arte, la música, la literatura y el cine, siempre representados por personalidades de mirada crítica. Organizados por el Gobierno de Navarra, e inspirados en el 50 Aniversario de los Encuentros de Pamplona 72, se trata de un evento multidisciplinar que se desarrollará entre el 6 y el 18 de octubre en Pamplona. Durante estos trece días la ciudadanía podrá disfrutar de la intensa programación: 27 diálogos, mesas redondas y conferencias, cinco talleres de creación y 35 actividades artísticas como conciertos de música contemporánea, danza, actuaciones escénicas, musicales, proyecciones cinematográficas y exposiciones.

Entre los y las participantes se pueden destacar a referentes del pensamiento, las artes, el cine, la literatura y la música contemporánea que dialogarán y plantearán diferentes acciones con la ciudadanía. Tendremos por ejemplo a la nobel de Literatura Svetlana Aleksiévich; a figuras claves del pensamiento como Peter Sloterdijk, Massimo Cacciari, Pascal Bruckner, Adriana Cavarero, Donatella Di Cesare, Yuk Hui, Hartmut Rosa, David Rieff, Cynthia Fleury, László F. Földényi y Carolin Emcke; también a autoras y autores como Ana Blandiana, László Krasznahorkai y Anne Waldman; a cineastas como Sergei Loznitsa, Victor Kossakovsky, Pedro Costa, Paz Encina y José Luis Guerin; a compositores como Salvatore Sciarrino, Hilda Paredes,Teresa Catalán y Tomás Marco, así como a artistas de la talla de Graciela Iturbide, Esther Ferrer, Eva Lootz, Eve Sussman y Frederic Amat, entre muchas otras figuras de la cultura nacional e internacional estarán presentes en Navarra.

De esta forma, se desarrollará un amplio y rompedor programa, que incluirá diálogos, mesas redondas, talleres, actuaciones musicales y escénicas, performances, cine, acciones en el espacio público y exposiciones, entre otras múltiples propuestas, y que reunirá, por primera vez en Navarra, a cerca de un centenar de pensadoras y pensadores, creadoras y creadores y artistas, convirtiendo a los Encuentros de Pamplona de nuevo en un referente a nivel internacional. Se trata de acercar a la ciudadanía los nuevos lenguajes que propone el mundo contemporáneo y, con ello, hacerlos inteligibles. De ahí que sea necesario generar un diálogo, profundizar en la reflexión y establecer puntos de encuentro que ayuden a afrontar los problemas que nos conciernen, y a desarticular la complejidad de una realidad volátil, objeto de continua manipulación. Los Encuentros de Pamplona 72-22 están promovidos por Gobierno de Navarra y organizados por Fundación Baluarte, el Ayuntamiento de Pamplona y la Universidad Pública de Navarra, con la colaboración de Fundación «la Caixa». El Gobierno de Navarra también ha abierto una convocatoria, «Memoria artística de los Encuentros», con la que otorgará 15.000 euros a cinco proyectos de obra artística de nueva creación.

Si volvemos, de nuevo, la vista atrás a aquel verano de 1972 encontramos que, como denominador común de los Encuentros, se abordó la inclusión del uso de las nuevas tecnologías como el vídeo o el ordenador, en las prácticas artísticas. De la misma forma, aunque con el foco puesto en otros medios y técnicas como la Inteligencia Artificial y los NFTs, la reflexión en cuanto las nuevas tecnologías será igualmente un pilar central de Estos Encuentros venideros. Así, del 24 de junio al 3 de julio, la Ciudadela exhibirá el trabajo de cinco de los videocreadores más destacados del mundo en la exposición cápsula (Re) Encuentros en la Ciudadela: Cinco miradas contemporáneas al videoarte. Con esta muestra el Área de Cultura e Igualada pretende inaugurar su programación referente a esta conmemoración a la que también se suman otras instituciones como el Gobierno de Navarra, el Museo de Navarra, el Museo de la Universidad de Navarra y la Universidad Pública de Navarra, agrupadas todas bajo el sello ‘Encuentros de Pamplona 72-22’.

Junto a la escultura Retrato de un gudari llamado Odiseo de Jorge de Oteiza, uno de los máximos representantes del arte español del pasado siglo, todas aquellas personas que pasen estos días por la Ciudadela se “encontrarán” con la obra de cinco artistas que representan cinco maneras diferentes de abordar un mismo campo: la videocreación. Todas ellas cuestionan temas muy destacados en el discurso artístico contemporáneo como son la sostenibilidad y el medio ambiente, en el caso de la fotógrafa kazaja Natalie Karpushenko; la Inteligencia Artificial, del alemán Mario Klingemann; la propia identidad personal, que aborda desde dos perspectivas distintas el hispano-croata Filip Custic; el devenir de la sociedad contemporánea, que plantea el madrileño Chino Moya, y los sentimientos positivos de las formas puras, del cántabro Juan Díaz-Faes.

Los Encuentros de Pamplona de 1972 se pensaron como una invitación al diálogo entre vanguardia y tradición popular, entre los artistas y el público, y también como una oportunidad para la integración de las artes, de los distintos medios, en un lugar o situación pública, la ciudad. Explicaba Díaz Cuyas a este respecto que «aquello era obra de artistas y como tal estaba concebido, como una obra de arte integral, ajena a lo venal y con un ideario propio de la época con la clara intención de convertirla en una representación festiva con la ciudad como escenario». Sobre todo, existió una voluntad (pedagógica y festiva) generalizada por suprimir las lindes que en las propias obras culminaba en la disolución de las fronteras entre los géneros y en el deseo de asimilación del arte y la vida. Voluntad de mostrar lo nuevo, lo más experimental. Se trató de «ser objetivos con su momento», mostrar «una parcela viva del aquí y el ahora», la poética del «aquí y del ahora», sin defender expresamente una determinada posición u opción estética.

Como en aquella ocasión, como sucedería hace cincuenta años, estos (Re)encuentros de Pamplona -este «volver a encontrarse»-, exploran las posibilidades imprevistas del contagio entre artistas y profesionales del mundo del arte. Quizás el reto más significativo sea el de vincularse de manera genuina a la ciudad de Pamplona, como si sucediera en aquellos Encuentros de Pamplona de 1972; quizás, también, el mayor desafío se halle en dar cabido a lo imprevisto, a lo azaroso, a aquello casi mágico que pueda suceder en el diálogo, trasvase, interferencia, afecto compartido y hacer colaborativo. Esperemos que de la escucha y esta celebración de re-encuentro, este volver a encontrarse, se convierta en un verdadero espacio de interferencias, en una arena de cultivo para quien participe, en punto de inflexión y que de ese estar juntos germine el diálogo y el encuentro, pero también el disenso y el desencuentro. Estaremos atentos al devenir de los encuentros, al porvenir de los acontecimientos.