Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983 es la exposición dedicada a la obra gráfica de Carlos Sánchez Pérez (Madrid, 1958-2018) que La Casa Encendida presenta hasta el 22 de septiembre. Comisariada por Elsa Fernández-Santos, la exposición abarca una década, se remonta a los años escolares del artista y se cierra en el año 83, con sus últimos cómics y cuando su metamorfosis hacia la pintura ya ha culminado. La muestra reúne obra y cómics originales, cuadernos, revistas, juegos, fotografías, la película El día que muera Bombita y publicaciones vinculadas a esos años y a los cómics más relevantes del artista. Son casi 300 piezas que permiten conocer cómo se desarrolló el trabajo de Ceesepe durante esa intensa década. Antes de convertirse en el pintor que extrajo poesía de las malas calles de Madrid, Ceesepe fue un precoz, tenaz y brillante dibujante de historietas. Su obra en el ámbito del cómic se desarrolló a lo largo de apenas diez años, pero su influencia y resonancia no se limitó a ese periodo.

La primera sala de la exposición está dedicada casi enteramente a la primera producción de Ceesepe, desde sus primeras historietas, algunas del tamaño de una caja de cerillas, a sus cuadernos de apuntes y dibujos. La influencia de las ideas de la contracultura que llegaban desde Estados Unidos se reflejan en muchas de las obras de esta época, especialmente en toda la serie del personaje Slober, que era un antihéroe políticamente incorrecto y violento que protagonizó sus delirantes aventuras. Slober se populariza enormemente entre los jóvenes que empiezan a reconocer la firma de Ceesepe.

 

Por su parte, los tebeos de El Rrollo en Barcelona y la Cascorro Factory en Madrid fueron dos de los focos principales de un movimiento que aglutinó a jóvenes de diferentes sensibilidades. Vinculado a Star y al grupo de dibujantes de Barcelona que publican El Rrollo Enmascarado, entre ellos Nazario Luque y Xavier Mariscal, Ceesepe pudo llevar sus influencias a Madrid en unos años en los que la capital aún no había cogido el testigo de la cultura juvenil. Ceesepe, que poco después se convertiría en una destacada figura de lo que se conoce como la movida, actuó de puente entre las dos ciudades estableciendo un fundamental vínculo entre el Rastro y Las Ramblas, es decir, entre dos lugares hegemónicos en el nuevo flujo de libertad que surgía primero en Barcelona y luego en Madrid. Fue bajo el sello de la Cascorro Factory donde publicaría su obra más importante y fronteriza de esos años, Vicios Modernos, un fanzine fundamental que incluía la historieta del título, creada a partir de fotografías de García-Alix, y Bestias de lujo, en la que ya se distingue el embrión de un nuevo rumbo.

En la segunda sala destaca El Tacón cubano, una historieta en la que el formato del dibujo ya es mucho más grande. Políticamente incorrecto y contestatario por naturaleza, el cómic permitía a un principiante como Ceesepe experimentar con el dibujo y también con sus posibilidades narrativas. Sin embargo, el medio se le quedó pequeño y la obra de Ceesepe empezó a mutar atraída por las posibilidades de la pintura. Las viñetas crecieron, el color empezó a conquistar el terreno y las historietas, cada vez más sofisticadas y trabajadas, se convirtieron en pequeños cuadros que anunciaban lo que estaba por llegar. En esta sección, el color ya es el absoluto protagonista. Se exponen algunos de los dibujos que realizó para la ópera prima de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, además de dos de sus cómics más sofisticados, en los que las viñetas ya casi son cuadros: La lucha, El día que muera Bombita y Estrellita va a New York, cuya portada (publicada en El Víbora) ya es directamente un lienzo.

(Vicios Modernos. Ceesepe 1973-1983 en La Casa Encendida, Madrid. Hasta el 22 de septiembre de 2019)