Las bienales nos marcan el paso del tiempo de una manera irreversible, y también nos proponen una cierta forma de relativizar las modas, las tendencias y el éxito. Y de todas las bienales es, sin duda, la de Venecia la que marca el calendario internacional de una forma más fuerte. Venecia ofrece cada dos años un encuentro que se presta a todo tipo de interpretaciones, desde el tema central de la exposición principal en el Arsenale hasta, por supuesto, la presencia por los pabellones oficiales en los Giardini, y de hace ya años adquiere una importancia cada vez mayor el “off” de la bienal, las muestras e intervenciones fuera del circuito oficial formado por todos esos países, regiones e instituciones privadas y públicas que convierten toda Venecia desde el 11 de mayo hasta el 24 de noviembre en la capital de todo el mundo, un laberinto de artistas, obras y profesionales del arte que se transforman en el paradigma del turismo cultural como fenómeno social, cultural y económico.

Es la Bienal de Venecia la más antigua de las bienales que siguen celebrándose y junto con la Bienal de Sao Paulo la más famosa y deseada de todas. Si bien Venecia es la única que sigue siendo fiel, a pesar de todo y contra cualquier expectativa, a la representación por países. Así, cada dos años y de formas muy dispares (y siempre bajo la sombra de la sospecha), cada país que cuenta con sede propia en los Giardini realiza una selección para elegir a sus representantes.

En España esta selección siempre viene marcada por una estrecha relación territorial, como no podía ser de otra forma en un país tan fragmentado social y culturalmente. Este año esta representación corresponde al proyecto presentado por Peio Aguirre (1972, Elorrio, Vizcaya, residente en San Sebastián), crítico de arte y comisario independiente. La propuesta de Peio Aguirre ha sido seleccionada por un Jurado presidido por el director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, del que formaban parte Nuria Enguita, Iñaki Martínez, Paul B. Preciado, Marta Gili y Manuel Segade, además del Director de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación-AECID, Roberto Varela, y la Directora General de Acción Cultural Española, Elvira Marco. El proyecto reúne a Sergio Prego (1969, San Sebastián) y a Itziar Okariz (1965, San Sebastián). Se trata de Perforado por, un proyecto que une por primera vez el trabajo de los artistas Itziar Okariz y Sergio Prego. La propuesta de Aguirre comprende, a través de nuevas creaciones, la práctica de ambos artistas durante los últimos diez años.

La exposición propone una perforación, en el sentido metafórico y literal, a través de performance, sonido, imagen, escultura y arquitectura. El proyecto de Sergio Prego ocupa el jardín trasero del Pabellón español con un conjunto escultórico en armonía con el paisaje veneciano y su vegetación. Mientras que el trabajo de Okariz se ubica en el interior convirtiéndose en la mayor instalación de sonido y performance que haya tenido lugar en el pabellón de España. Además, durante los días de inauguración, la artista desarrolla un programa de performance.

Pero además del Pabellón oficial hay otra representación paralela de Catalunya, ya asentada desde hace varias ediciones, producida por el Institut Ramon Lull. La participación de Catalunya tradicionalmente se asienta más en un concepto que en la mera selección de uno o varios artistas. En esta ocasión un jurado de selección estaba compuesto por la artista Dora García; João Fernandes, subdirector del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía; Carles Guerra, director de la Fundació Tapies; Cèlia del Diego, critica de arte y directora del Centre d’Art la Panera y el director del departamento de Performance y Artes Visuales del Intitut Ramon Llull, con voz pero sin voto. El proyecto ganador fue el del arquitecto y profesor de arquitectura, escritor y comisario, Pedro Azara (Bois-Colombes, Francia, 1955), Perdiendo la cabeza (IDOLS) una reflexión sobre las esculturas publicas que son retiradas por razones políticas, y que son “intervenidas·” por una ciudadanía que no acepta su simbolismo, atacándolas y rompiéndolas. Para ello se trasladarán a Venecia esculturas retiradas de la vía pública de las ciudades catalanas y algunas que aún están en las calles. En este proyecto intervienen también los artistas David Bestué, Marcel Borràs, Albert García-Alzórriz y el arquitecto, Tiziano Schürchm y cineastas como Dolors Magallón, entre otros.

En el ámbito global la Bienal cuenta con un comisario que se encarga de dotar de contenido la exposición central que ocupa toda la superficie del Arsenale y que seria el leit motiv de la bienal, algo que ya es pura nostalgia, pues la bienal transcurre por diferentes vías centrales y caminos laterales, donde cada uno habla de lo que le interesa. Este año, para que nadie se sorprenda, el lema de la bienal, que da nombre a la exposición central, es May You Live in interesting Times que es igual que no decir nada o titular con el clásico “Sin Título”. Y para que no haya dudas el propio comisario (Rolf Rugoff, director de la Hayward Gallery y de la Bienal de Lyon de 2015) define así el concepto de su dirección de la Bienal: “La Exposición central de esta 58 Bienal de Venecia no tendrá un tema en sí misma, pero ilustrará una aproximación de la creación artística y la idea de la función social del arte que abraza a la vez el placer y el pensamiento crítico”.

Pues todo esto, y sin duda mucho más, se podrá ver y comprobar, discutir, criticar y disfrutar en Venecia a partir de este 11 de mayo. En cualquier caso, ir a Venecia no necesita excusa alguna.

(58 Bienal de Venecia en Venecia. Desde el 11 de mayo hasta el 24 de noviembre de 2019)