La Galería Vilaseco acoge a partir del 21 de febrero la exposición The Tempest, dedicada a Manuel Vilariño. En la muestra se parte de las cuestiones primordiales para Vilariño tanto para su pensamiento poético como para su vida. La exposición plantea la idea de un paisaje contemplativo, como modelo de visión y espiritualidad basado en la experiencia de la interioridad de la palabra y la imagen. Para el artista, el paisaje se asemeja a un pensar contemplativo donde el pensamiento y sentimiento se confunden; donde se configuran silencios. Vilariño concibe el concepto de meditación como un retornar a algo seminal en su vida, el mar como experiencia iniciática.

Con Vilariño el público se adentra en el ámbito mítico del mar, en su luz auroral o crepuscular. Desde esta perspectiva, la fotografía nos invita a un descenso en la memoria, facilita la multiplicidad de los sentidos, ante un mar que se abre a la visión. Las imágenes del artista exploran los límites de las playas, de cabos, de los bordes del océano; en definitiva, de espacios sin refugio. El artista habla de una nostalgia de la belleza, paisajes que irradian magnetismo, que evocan sueños, silencio o melancolía. Estos, además, son algunos hilos conductores de The Tempest. 

(The Tempest en Galería Vilaseco, A Coruña. Desde el 21 de febrero hasta el 3 de abril de 2020)