La Tate Modern acoge Tania Bruguera: 10, 143, 745, una exposición que actúa como respuesta impulsada por la comunidad a la crisis migratoria global. Con un título que hace referencia a distintas cifras: la cantidad de personas que migraron de un país a otro el año pasado se sumó a la cantidad de muertes de migrantes registradas en lo que va de año, para indicar la escala de la migración masiva y los riesgos involucrados. Para esta muestra, Bruguera ha creado una serie de intervenciones tanto dentro de la Tate Modern como en sus alrededores. Para ello ha reunido a un grupo de 21 personas que viven o trabajan cerca del centro, y que explorarán cómo el museo puede aprender y adaptarse a su comunidad local.

Entre las acciones se encuentran el cambio de nombre de la Casa de Calderas durante un año en honor a la activista Natalie Bell, también se ha redactado un manifiesto que aparece al iniciar sesión en la red WiFi gratuita del museo. Además, en la Sala de Turbinas se ha colocado un suelo sensible al calor, que al usar el cuerpo y trabajar con otros visitantes se revela un retrato oculto de Yousef, un joven que salió de Siria para ir a vivir a Londres. Mientras, un sonido de baja frecuencia llena el espacio con una energía perturbadora y en una habitación cercana se expulsa un compuesto orgánico al aire que provoca lágrimas en un intento de «empatía forzada». El trabajo de Bruguera abarca performance, acción, cine, instalación, escultura, escritura… centrados en sus preocupaciones por el poder institucional, las fronteras y la migración.

(Tania Bruguera: 10, 143, 745 en Tate Modern, Londres. Desde el 2 de octubre hasta el 24 de febrero de 2019)