Carsten Höller concibe al museo como una suerte de laboratorio para explorar los estados de percepción, evocando a la noción de experiencia. Su obra combina lo lúdico y lo inquietante y pone en contacto lo ilusorio con la vida cotidiana con la ayuda de estímulos ópticos y acústicos. Ahora, puede verse su trabajo en el Museo Tamayo gracias a la exposición Sunday que permanecerá abierta hasta el 30 de junio de 2019. En esta muestra, Höller incita al espectador a la interacción con el inmueble donde puede elegir cómo iniciar su recorrido sin saber necesariamente hacia dónde se dirige. Las distintas opciones de inicio son: Six Sliding Doors, un pasillo de puertas de espejo que genera interrupciones del reflejo del visitante; Decision Tubes,una pieza concebida especialmente para la arquitectura del museo y que consiste en una estructura de metal y red suspendida sobre el patio central que conecta distintas partes del edificio. Así, se permite al espectador pasear por encima del suelo y por zonas que, normalmente, son inaccesibles.

En la exposición también se recuperan obras anteriores como pinturas o piezas olfativas y la serie Upside-Down Goggles, que permite a los visitantes observar un área del museo de manera invertida. Por otro lado, Double Neon Elevator, genera patrones de luz en cascada que crea la ilusión de estar dentro de un elevador que sube y baja. Para esta exposición también se ha realizado una nueva versión de 7,8 Hz, una vitrina con hongos agáricos en yeso bañados en oro y que se muestra junto a Light Wall Gelbrün, para provocar efectos alucinatorios tanto visuales como auditivos. Por último, el artista también ha reversionado la pieza Two Roaming Beds, que da la posibilidad al visitante de pernoctar en el museo en camas que circulan por la sala durante la noche.

(Sunday en Museo Tamayo, Ciudad de México. Desde el 29 de marzo hasta el 30 de junio de 2019)