El centro Le Bal presenta una exposición retrospectiva de Sigmar Polke con una serie de fotografías inéditas del autor desde 1968 hasta 1986. La muestra revela una faceta desconocida del fotógrafo, más enfocada en la materia y en los procesos físicos del proceso de revelado de la fotografía. No existe jerarquía en los temas: encontramos fotos de familia, autorretratos, fotos a modo de «souvenir», fotografía de viaje, capturas bajo la influencia de las drogas… La propuesta de Le Bal se dirige a disolver categorías «estanco» y a poner al mismo nivel documento y ficción, archivo y mitología personal, arte y publicidad, autoría de «aficionado» y de «experto», arte experimental y arte popular.

El estilo de Sigmar Polke no es de clasificación fácil. Se han apuntado algunas influencias como el formalismo post- Bauhaus, la mirada documental de Walker Evans o de August Sanders o la estética de la contracultura (Fluxus, Punk, trash), e incluso la tradición humanista de Cartier – Bresson.  En esa indefinición artística podríamos enmarcar todo su trabajo. Como el título que acogió su exposición en la Galería Schmela en 1986, Sin título, eso mismo podríamos decir de toda su obra, que busca lugares híbridos entre lo pictórico y lo fotográfico, lo concreto y lo abstracto. Su manera de acercarse a la fotografía es despreocupada y espontánea. De hecho, el grueso de fotografías que componen esta exposición estaban olvidadas en una caja que el propio artista tenía en su casa. Polke siempre ha seguido un proceso de creación totalmente único y personal, empleando tiempos de exposición heterodoxos, soportes y productos obsoletos, y jugando con la materialidad de la fotografía. Eso mismo se aplica a los sujetos y objetos que representa: todos son captados no desde el esencialismo sino desde la transformación, lo mutable y lo que no puede ser aprehendido. Fotografía pintada que casi desaparece. Pintura fotográfica que está a punto de ser borrada.

(Sigmar Polke en Le Bal, París. Desde el 13 de septiembre hasta el 22 de diciembre)