Todos olvidamos rápidamente a los directores de los museos a su marcha. Pareciera como si nada de lo sucedido en la institución (exposiciones, programas de actividades públicas, etc.) durante los años que ocuparon su cargo hubiera tenido que ver con ellos. Estos dejan, en cambio, una indudable huella, únicamente visible para aquel que sabe atenderla y dedicarle una cierta atención y deferencia. Este legado o estela de trabajo y dedicación no debe desaparecer fugazmente como la cola de un cometa. Sin embargo, poco tiempo permanecen sus nombres en nuestro imaginario colectivo. Sucede también que la mayoría de las veces nos quejamos de aquellos directores que duran décadas, que se mantienen en el cargo por más tiempo de lo esperado. Buscamos renovación en las instituciones (“nuevas caras”), eso está claro, pero en realidad da la sensación de que por las instituciones pasaran directores de forma transitoria, acabando estos desgastados y dejando un rastro a su paso que queda al poco tiempo invisibilizado, cuando en realidad el trabajo es mayúsculo.  Cuando comprobamos cómo los directores de museos van y vienen, entran y salen de las instituciones, nos surgen las siguientes dudas: ¿qué sucede cuando el ir y venir es muy frecuente en un museo? ¿A qué se debe? ¿Cómo se mantiene un museo sin director? ¿Qué ocurre con aquellos que entran en el cargo y a los pocos años abandonan el puesto? ¿Cómo repercute esto a un museo de referencia y a su programación?

Recientemente, la Fundació Antoni Tàpies hacía pública la convocatoria internacional para seleccionar al nuevo director de la institución. Siempre ha existido cierta fascinación por la figura del director de museo, aunque pocas personas conocen verdaderamente sus funciones. Como si de un ente misterioso se tratase, quizás pueda pensar la gente que este aparece súbitamente ex nihilo, como caído del cielo. Más bien al contrario, existe en realidad un comité de jurados que evalúan y estudian las candidaturas y la trayectoria de quien se presenta para el puesto, así como una fecha máxima para la presentación de las candidaturas. En esta ocasión, se trata del 30 de octubre de este mismo año. 

Creada en 1984 por el artista Antoni Tàpies para promover el estudio y el conocimiento del arte moderno y contemporáneo, la Fundació Antoni Tàpies abrió sus puertas en 1990 y tiene la estructura jurídica de una fundación privada. El nuevo director, según las bases de la convocatoria, deberá velar por la conservación, el estudio y la difusión de la obra y las ideas de Antoni Tàpies, así como por la promoción, la difusión y la defensa de las manifestaciones del espíritu humano, especialmente en el ámbito del arte contemporáneo en sus diversas formas. Quizás ahora que el nombre del nuevo director está todavía en el aire es buen momento para volver la vista atrás y hacer un breve repaso de los últimos directores de la Fundació Antoni Tàpies.

Con la inauguración de la institución, encontramos al primer director de la Fundació Antoni Tàpies: Manuel Borja-Villel (1990-1998). Para esta institución organizaría la exposición de la obra de Tàpies Selecciones de la Colección Permanente. Igualmente, abriría la primera temporada artística con una retrospectiva de la artista Louise Bourgeios y llevaría cabo otras exposiciones como Els límits del museu y La ciutat de la gent; Brassai. Del Surrealismo al Informalismo, 1993-95, o muestras dedicadas a artistas como Marcel Broodthaers, Lygia Clarck o Hans Haacke. Además, en 1995 promovió la creación de una sala fuera de la Fundación para dar a conocer a jóvenes artistas alternativos. Nada más finalizar su periodo en la Tàpies, Borja-Villel ocuparía el cargo de director del MACBA de Barcelona y, a partir de 2008 y hasta la actualidad, la dirección del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En su puesto de director de la Fundació Antoni Tàpies, Manuel Borja-Villel sería seguido de la historiadora y curadora de arte española Nuria Enguita (1998-2008). Desde 1991, había sido conservadora del IVAM y más adelante Nuria Enguita ha sido comisaria de la Manifesta 4 celebrada en Fráncfort en 2002, así como del Encuentro Internacional de Medellín en 2011 y de la 31 Bienal de Sao Paulo en 2014, además de numerosas exposiciones.

Carles Guerra, Manuel Borja-Villel, Nuria Enguita y Laurence Rassel posan en la Tàpies / EFE

Carles Guerra, Manuel Borja-Villel, Nuria Enguita y Laurence Rassel posan en la Tàpies / EFE

Posteriormente, entre el año 2008 y el 2010, la Fundación estuvo cerrada por obras de remodelación, y abrió de nuevo sus puertas el 3 de marzo del 2010 con la exposición Antoni Tàpies. Els llocs de l’art («Antoni Tàpies. Los lugares del arte»).​ Laurence Rassel seguiría a Nuria Enguita en el cargo de directora en 2008. En su trayectoria también destaca el cargo de directora artística de la organización cultural Constant, con sede en Bruselas. Además, entre el 2001 y el 2006 ha sido también Coordinadora de Proyectos de ADA, una red de centros belgas de formación para mujeres que promueve el conocimiento de las nuevas tecnologías como herramienta de integración. A partir de 2015 sustituyó a Rassel Carles Guerra (muy conocido en el mundo cultural barcelonés al haber estado vinculado a otros centros culturales de la ciudad), quien dejó la Fundació en diciembre de 2019. A partir de ese momento y hasta la fecha, la Fundació Antoni Tàpies ha permanecido sin director.

En el momento en el que Carles Guerra abandonaba el cargo de director de la Fundación, se acordó establecer  un periodo corto de tiempo para la puesta en marcha de un proceso que conduciría a la celebración de un concurso público para proveer la plaza de dirección. Sin embargo, esto no se ha cumplido, como se puede comprobar dada la prolongada duración que este cargo ha permanecido vacío. Mientras tanto, para garantizar el funcionamiento ordinario de la Fundación, Anna Saurí ha asumido la posición de máxima responsable del equipo profesional de la Fundación Antoni Tàpies.

Ahora que se espera prontamente la renovación de la dirección, cabe señalar que el próximo director de la Fundación Antoni Tàpies no solo tendrá que enfrentar todos los desafíos que la dirección de esta institución trae consigo, sino también la celebración, en el venidero 2023, del centenario del nacimiento de Tàpies. Manuel Borja-Villel, primer director de la institución, será el comisario de las muestras que se podrán ver en la fundación del artista en el Reina Sofía y en Bozar. Los actos, según sabemos a día de hoy, arrancarán en diciembre de 2023 y se prolongarán hasta diciembre de 2024.

A modo de reflexión y para concluir, cabría quizás pensar que poner el foco sobre las figuras que dedican su tiempo y energía a la pervivencia y crecimiento de los museos, no solo se trata de un ejercicio de agradecimiento para quienes se dejaron la piel en su dirección, sino que también nos permite entender mejor sus exposiciones, su colección y el propio devenir del museo como institución: su vida, su desarrollo y sus mutaciones. Al fin y al cabo, detrás de los museos hay personas, también en la dirección, no lo olvidemos.