VÍDEO

 

Barbara Hammer (1939-2019) creó Sanctus en 1990, una película de radiografías en movimiento que fueron tomadas, originalmente, por el Dr. James Sibley Watson y sus compañeros. Hammer hace de lo invisible algo visible con una película que revela la estructura esquelética del cuerpo humano, aquella que protege la fragilidad y oculta el sistema de órganos internos. Sanctus retrata a un cuerpo que necesita protección en un planeta contaminado donde proliferan los trastornos del sistema inmunológico.

Sanctus compone y recompone a partir de metraje encontrado que corresponde a películas de rayos x de la década de 1950. Barbara Hammer aborda de manera visual y auditiva la fragilidad inherente a la existencia humana y a la emulsión de la propia película: la materia prima sobre la que crea imágenes. Hammer trata las imágenes de Sibley Watson con un desdén acalorado, recortándolas y quemándolas, devolviendo a las mujeres las características propias de un sujeto cuando actúan ante la cámara: se lavan las manos, beben leche o se maquillan. Estos esqueletos incluso tienen un aspecto amenazador, acompañados por la banda sonora de Neil B. Rolnick, que utiliza partes del Requiem de Mozart con un volumen que resulta hasta incomodo y que recuerda al repique de las campanas de las iglesias. El espectáculo en su conjunto tenía algo parecido a una iglesia: pero si era una iglesia, era una de racionalidad, del sujeto femenino y del sujeto humano.