Beatriz Alonso y Carlos Fernández-Pello son los comisarios de Querer parecer noche, la exposición que, inaugurando temporada, acoge el CA2M hasta el 27 de enero. La muestra pone en relación la obra de 58 artistas –con un peso mayoritario de la escena local–, 21 de los cuales han llevado a cabo nuevas producciones para la exposición. Querer parecer noche reúne un conjunto de trabajos que se debaten entre la nostalgia histórica de la que son herederas y el momento histriónico actual, con sus distintas sensibilidades y maneras de hacer, y donde la idea de lo local se construye a caballo entre quienes lo habitan y quienes están de paso.

La muestra tiene el objetivo de ser un repaso a algunos de los artistas cuyas carreras han corrido en paralelo a la existencia del CA2M en la última década. Algunos de los artistas presentes son ya consolidados en la historia reciente del arte contemporáneo en Madrid, como Ana Laura Alaez, Fernando Sánchez Castillo, Jacobo Castellano, Antonio Ballester Moreno o Patricia Esquivias. La mayor parte la integran artistas que han comenzado a emerger en la escena local durante la década de existencia del museo. Hay escultores que experimentan sobre las formas de los objetos en la plástica hoy, como Elena Alonso, Tamara Arroyo, David Bestué, Diego Delas, June Crespo, Mario Espliego, Javier Fresneda, Nuria Fuster, Karlos Gil, Hisae Ikenaga, Fran Meana, Rubén M. Riera, Víctor Santamarina, Teresa Solar o Julia Spínola. El trabajo a partir de la pintura también tiene sus representantes en figuras como: Fernando García, José Díaz, Miren Doiz, Luis Vassallo, Belén Rodríguez, Juan López, Dai K.S., Ángela Cuadra, Guillermo Mora o Kiko Pérez.

Querer parecer noche forma parte de las diferentes celebraciones del 10º aniversario del centro. El proyecto comisarial acoge diferentes formas de producción artística en Madrid para imaginar con ellas una oscuridad. En lugar de un análisis objetivo, se levanta un telón de anacronías y desfases; en lugar de un retrato de escena, se propone un delirio parcial y excéntrico que sirve para especular sobre aquello que hace singular a una ciudad que escapa continuamente a la continuidad. Sin una genealogía o escuela fuerte, todo lo que traza una línea temporal o narrativa se convierte aquí en un caso de ilusión o coincidencia. Ante esta contradicción o encrucijada, la propuesta pretende entender la producción artística en la ciudad de Madrid desde el claroscuro y abrazando la arquitectura del centro como si fuese un palacio laberíntico: “el corazón del museo acoge un simulacro de laberinto y el resto de su arquitectura se pliega adoptando un carácter confuso, borroso, que requiere de otro tempo, de una cadencia en los visitantes. La exposición como teatro del mundo o palacio de memoria atravesado por arcos de medio punto, muros efímeros y un sinfín de cortinajes que flotan. Azul dorado de un atardecer castellano”.

(Querer parecer noche en el CA2M, Móstoles, Madrid. Del 10 de octubre de 2018 al 27 de enero de 2019)