El MACBA acoge hasta el 22 de abril de 2019 la exposición dedicada a Jaume Plensa que ha sido comisariada por Ferran Barenblit y que cuenta con obras desde la década de los 80 hasta las más actuales. Así pues, se realiza un recorrido que muestra el diálogo que se produce entre las obras que representan la figura humana y las obras abstractas. Esta tensión es la narrativa que conduce el conjunto de su trabajo, poniendo de relieve la fuerza de binomios como ligero/compacto, luz/oscuridad, silencio/sonido, espíritu/materia y vida/muerte. En esta muestra se hace un repaso por el trabajo de uno de los escultores con mayor proyección internacional que ha recibido premios como el Premi Nacional d’Arts Plàstiques de la Generalitat (1997), el Premio Velázquez de Artes Plásticas (2013) y el Premi Ciutat de Barcelona (2015). Además, su obra se encuentra en ciudades como Chicago, Londres, Montreal, Niza o Tokio. Esta muestra es la primera en 20 años que realiza en un museo de Barcelona y coincide con la que acoge el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía actualmente. Asimismo, en los próximos días se presentará Julia, la escultura de 12 metros que se instalará en la madrileña Plaza de Colón durante un año.

Plensa es un artista de materiales, sensaciones e ideas cuyas referencias van desde la poesía o la música hasta la religión y el pensamiento. Aunque es conocido –y así se considera a sí mismo– como escultor, su proceso creativo ha pasado por distintas disciplinas y ha explorado su trabajo de distintas formas. El tema principal que se puede entrever en todas sus obras es el que apela a la condición misma del ser, a su esencia física y espiritual, a la conciencia de sí mismo y de su pasado, a sus códigos morales y dogmas o a su relación la naturaleza. El principal objetivo de Plensa no es construir objetos, sino desarrollar relaciones e incluirnos a todos en estas.

(Jaume Plensa en el MACBA, Barcelona. Desde el 1 de diciembre hasta el 22 de abril de 2019)