Gerhard Richter. Marinas es el título de la exposición que el Museo Guggenheim Bilbao acoge hasta el 9 de septiembre. Comisariada por Lucía Aguirre, la muestra reúne las marinas en diferentes formatos, colores y estilos que Richter ha creado a lo largo de tres décadas: desde una marina abstracta en la que la línea del horizonte apenas se intuye, hasta aquellas en las que el realismo fotográfico del cielo solo se ve matizado por una ambigua luz. Cubiertos de nubes o en absoluta calma, los cielos ocupan gran parte del lienzo en las marinas y en contadas ocasiones estos se ven superados por el mar. Richter busca crear la imagen perfecta recurriendo a un cielo y un mar de momentos diferentes, en una composición ilusoria en la que la perspectiva y la luz tienen algo que atrapa al espectador.

Las marinas de Richter no son meras representaciones de la naturaleza. Por un lado, desafían la percepción del espectador haciendo que la pintura se asemeje a la fotografía: logra una superficie muy lisa aplicando el pigmento muy diluido y desenfoca la imagen al igual que sucede en algunas instantáneas. Por otro lado, Richter embellece el paisaje buscando alcanzar la perfección; en algunas obras el cielo y el mar proceden de dos imágenes distintas y se funden, llegando a ser casi intercambiables y dejando así al espectador la identificación de cada uno de ellos.

 

Gerhard Richter nace poco antes del inicio de la II Guerra Mundial en Dresde, ciudad que al terminar la contienda pasará a formar parte de Alemania Oriental. Pronto, el interés del artista por el Informalismo y el Expresionismo que se desarrollan al otro lado del Telón de Acero le lleva a abandonar su localidad natal. En 1961 se afinca en Düsseldorf, donde entra en contacto con Sigmar Polke, Blinky Palermo y Konrad Fischer, entre otros creadores. Aunque anteriormente a esta fecha Richter ya había realizado algunas pinturas basadas en fotografías, el propio artista considera las obras que realiza a partir de 1962 sus primeras fotopinturas.

Recorriendo la exposición, están muy presentes los grises tan característicos en la obra de Richter, que le acompañan a lo largo de toda su carrera y que él define como «ausentes de opinión». En algunas de sus marinas, Richter parte de un collage que proviene de dos fotografías diferentes, una del cielo y otra del mar, al igual que hacía en el siglo XIX el investigador y fotógrafo francés Gustave Le Grey. Richter busca así crear la imagen perfecta, recurriendo a un cielo y un mar de momentos diferentes, en una
composición ilusoria en la que la perspectiva y la luz tienen algo que atrapa al espectador. Estos fotomontajes están registrados en Atlas, el gran archivo enciclopédico de imágenes que el artista comienza a recopilar a principios de los años sesenta y continuará ampliando desde entonces.

Son muchos los críticos que han relacionado los retratos marinos de Gerhard Richter con los del paisajista del romanticismo alemán del siglo XIX Caspar David Friedrich, debido a que los dos artistas se enfrentan a la naturaleza de una manera similar. El propio Richter dijo en una entrevista “encuentro el periodo del Romanticismo extraordinariamente interesante. Mis paisajes tienen conexiones con el Romanticismo: a veces siento un verdadero deseo y atracción hacia ese periodo, y algunas de mis pinturas son un homenaje a Caspar David Friedrich”.

(Gerhard Richter. Marinas en el Museo Guggenheim Bilbao. Hasta el 9 de septiembre de 2019)