Algunas de sus creaciones más conocidas las hizo con Marina Abramovic. Las imágenes de los dos juntos forman ya parte de la historia de la performance. El artista alemán Ulay (cuyo nombre real era Frank Uwe Laysiepen) falleció ayer en Liubliana, Eslovenia, a consecuencia del cáncer linfático que padecía, a la edad de 76 años. Su obra siempre giró en torno al cuerpo, el espacio y la sociedad. A menudo recurría al lenguaje visual de la fotografía, utilizando sobre todo polaroids, que se ajustan a ciertos preceptos del lenguaje performativo como es la inmediatez, el fragmento y la descomposición espacial. Aunque tenía obra en solitario, sus creaciones más famosas se desarrollaron entre 1976 y 1989 junto a la que entonces era su pareja: la artista serbia Marina Abramovic. Coincidiendo con el auge de la performance, Ulay y Abramovic concibieron piezas ya icónicas, como el recorrido que hicieron en 1989 por la Muralla China. Como forma simbólica de terminar su relación afectiva, Ulay partió del desierto del Gobi y Abramovic desde el Mar Amarillo. Cada uno recorrió 2.500 kilómetros, encontrándose en el centro de la Gran Muralla, donde terminaron de manera simbólica y real su relación. Una relación que nunca dejó de ser polémica o de seguir dando titulares, como el juicio que obligó a Abramovic a pagar 250.000 € a Ulay por los royalties que se habían derivado de sus obras conjuntas. O en 2010, cuando la artista serbia protagonizó en el MoMa de Nueva York la exposición The artist is present, en la que diariamente la artista estaba ocho horas en el museo para recibir a todo aquel visitante que quisiera mirarla un minuto a los ojos. Ulay se presentó y ni siquiera le dirigió la palabra, retomando la performance como marco escénico de su historia compartida. Otra de las imágenes que reflejan sus tensión como pareja (y que estos días inunda las redes sociales) es la de su obra Relation in time, producida en Bolonia, en la que ambos se ataron el pelo mirando en direcciones opuestas, quedándose así 16 horas. Esa fricción entre lo masculino y lo femenino atravesó también la serie Relations Works, catorce piezas en las que reflexionaban sobre la resistencia emocional y física de los hombres y las mujeres.

Ulay combinó su práctica artística con la docencia, siendo profesor de medios de comunicación y arte en la Staatliche Hochschule für Gestaltung de Karlsruhe (1999-2004) en Alemania. En los últimos años su mayor preocupación giraba en torno al agua como recurso, y su escasez en el mundo globalizado. Su proyecto WATERTOALL («Agua para todos») le hizo tomar la decisión de que le llamaran de la misma manera. Él mismo declaró: «Recientemente he decidido que cada vez que me encuentro con alguien, debo presentarme como «Agua». Su muerte vuelve la vista sobre uno de los capítulos fundamentales de la historia de la performance y nos deja sentidos homenajes, como las palabras de despedida de la que fue su compañera, Marina Abramovic, quien ha declarado en su cuenta de Instagram: «Me he enterado con gran tristeza de que mi amigo y excompañero Ulay ha fallecido hoy. Él era un artista y un ser humano excepcional, y le echaremos mucho de menos. Hoy me reconforta saber que su legado vivirá para siempre”.