Es uno de los máximos representantes de la escuela cinética y de la vanguardia latinoamericana de los años sesenta y setenta. Carlos Cruz- Díez (Caracas, Venezuela, 1923) falleció este sábado en París a los 95 años por causas naturales. La noticia fue difundida por su familia en redes sociales. Cruz- Díez, uno de los artistas venezolanos más consolidados internacionalmente, fue uno de los impulsores del llamado arte óptico, corriente artística que utiliza el color como base de experimentación para reflejar la inestabilidad y los valores mutables. Esta corriente fue una de las distintas respuestas que se dieron en Latinoamerica al arraigado movimiento abstracto de la modernidad. En un interesante proceso cada vez más estudiado y revindicado, se retomó el impulso innovador de los años veinte y treinta, dándole la vuelta al mapa de los grandes centros artísticos. Como entonces dijo el pionero Torres- García: «el sur es nuestro Norte». En la segunda ola vanguardista de los años sesenta, frente a la llamada «abstracción geométrica» o fría surgieron distintas respuestas que introducían el cuerpo y la percepción física como parte integrada de la recepción artística. Junto a los artistas Jesús Soto, Alejandro Otero y Juvenal Ravelo  Carlos Cruz- Díez reflexionó sobre las cualidades plásticas del movimiento y del color, defendiendo su autonomía y su independencia del soporte y estableciendo unas condiciones de «durabilidad» que le dan presencia y continuidad a la obra. Fue en 1959 cuando su carrera se consolidó internacionalmente, estableciéndose en París. Un circuito, como sabemos, recurrente en muchos de los artistas de su generación y de las precedentes.

Las obras de Cruz- Díez están presentes en museos internacionales como el MoMA, Nueva York; la Tate Modern de Londres, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, el Centre Pompidou o el Wallraf-Richartz Museum de Colonia. El Museum of Fine Arts de Houston acogió su última exposición retrospectiva, Carlos Cruz-Diez. Color in Space and Time en 2011. Además de creador plástico, Cruz- Díez también tiene una considerable obra teórica, desarrollada en ocho investigaciones: Couleur Additive, Physichromie, Induction Chromatique, Chromointerférence, Transchromie, Chromosaturation, Chromoscope y Couleur à l’Espace. Esta fascinación por el color comenzó cuando era niño a raíz de la pequeña fábrica de botellas de gaseosa que montó su padre, experimentando un fuerte impacto estético al observar la acción de luz en las vidrieras. Estudió en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas y trabajó como ilustrador y diseñador gráfico de la revista El Farol de la Creole Petroleum Corporation e ilustró también otras publicaciones. Colaboró con diversos periódicos venezolanos realizando cómics y viñetas.

En 1956 expuso en la Galería Buchholz de Madrid las series de Parénquimas y de Objetos rítmicos móviles. Es aquí cuando su carrera comienza a tener visibilidad en Europa. En 1961, ya afincado en París,​ participa en la exposición Bewogen Beweging en el Stedelijk Museum de Ámsterdam donde también participaron artistas como Allan Kaprow, Alexander Calder, Moholy-Nagy, Robert Rauschenberg, Jean Tinguely, Marcel Duchamp o Victor Vasarely, entre otros. De 1972 a 1973, Cruz-Diez trabaja como profesor en la Escuela Superior de Bellas Artes y Técnicas Cinéticas, de París, continuando su labor docente entre 1986 y 1993 en el Instituto Internacional de Estudios Avanzados, en Caracas. En 1996 comenzó la construcción del Museo Carlos Cruz- Díez. Por iniciativa de su familia, en 2005  se crea la Cruz-Diez Art Foundation,​ dedicada a la conservación, desarrollo, difusión e investigación de su legado artístico y conceptual. Un legado que continuará con toda seguridad en el devenir del arte del s. XXI.