Fundación Montemadrid ha inaugurado en La Casa Encendida la exposición Inéditos 2018, que reúne los proyectos seleccionados de tres jóvenes comisarios menores de 35 años: Lorena Saura Cuenca, Rafael Barber Cortell y Ali. A. Maderuelo junto a Julia Castelló. En la décimoséptima edición de la convocatoria han participado como jurado Andrea Bellini, director del Centre d’Art Contemporain Genève de Suiza; Marco Roso, comisario y artista del colectivo DIS de Nueva York, y Ane Rodríguez, directora de Tabakalera de San Sebastián.

Los proyectos seleccionados abordan cuestiones clave en la producción artística actual: el documento, el futuro y el cuerpo. Se trata de tres propuestas que, si bien no resultan excesivamente innovadoras en su display y en su planteamiento conceptual, funcionan y resultan asequibles, algo que se agradece después de algunas ediciones algo volátiles, poco depuradas.

Ali A. Maderuelo y Julia Castelló ahondan en Can’t Speak for itself en la necesidad de expandir los límites de lo documental más allá de la frontera de la imagen. En la sala se oye un audio: se trata de una pieza encargada exprofeso al Niño de Elche donde el cantaor realiza un mapa sonoro de sus referencias fundamentales. En palabras del artista: “el flamenco lo inunda todo”, con lo que este formato se adapta a la línea curatorial e impregna todo el espacio. La obra de Patricia Gómez y María Jesús González, últimamente más visible en las instituciones, se centra en la memoria y en la recuperación de esos otros relatos que esconde la arquitectura. En este caso, el conjunto de piezas muestra las marcas ocultas y la iconografía de las celdas de la cárcel Modelo de Valencia. Por su parte, Mario Santamaría, investiga los mensajes de Google al realizar una búsqueda de fosas franquistas que todavía no han sido exhumadas. En esta línea de reflexionar sobre el archivo y los dispositivos de conocimiento se incluyen también las obras de Tamara Kuselman y Lawrence Abu Hamdan.

Regreso al futuro de Rafael Barber explora el concepto de futuro y la producción de expectativas en el sistema capitalista. Los artistas incluidos analizan la construcción del relato histórico, de los estereotipos corporales, la autobiografía y la política. Es el caso de Ibon Aranberri, Hanna Black, Eva Fábregas, Ludovica Carbotta, Iván Argote o Luis López Carrasco.

Laura Saura Cuenca recupera, a través de Cuerpo presente. Censura y performatividad, el trabajo de distintos creadores que en el tardofranquismo utilizaron el soporte físico como medio de reivindicación y visibilización política. Algunos son nombres ya icónicos – y cuya obra nunca está de más volver a ver y recordar- como Pepe Espaliú, Ocaña, Juan Hidalgo, Fina Miralles o Esther Ferrer. Otros son algo menos frecuentes, como Àngels Ribé o Olga L. Pijoan, con sus fotografías Vestirse y Lengua. A través de gestos mínimos, como ponerse una camisa de hombre o morderse la lengua, la artista habita el cuerpo femenino, en un contexto desbordado por el punto de vista del cine del destape. Por su parte, Abecedario para mariquitas de Nazario Luque Vera, gira en torno a la representación del cuerpo fuera de los límites establecidos por el moralismo católico y tradicionalista. Goçal Sobrer forma parte de la muestra a través del happening Dansa de l’afusellament, que desafía el olvido histórico y la censura. En un momento como el actual en el que parece que hay que recordar lo evidente, es más que recomendable darse una vuelta por Inéditos. Algunas cuestiones que ahí se apuntan están, por lo que vemos, reclamando nuestra atención.

(Inéditos 2018 en La Casa Encendida, Madrid. Desde el 7 de junio hasta el 16 de septiembre de 2018)