La decimotercera edición de Manifesta, la Bienal Europea de Creación Contemporánea, ya ha arrancado tras su aplazamiento debido a la crisis del coronavirus. Este año, la sede elegida ha sido Marsella y tiene lugar del 28 de agosto hasta el 29 de noviembre de 2020. Manifesta replantea la relación entre el arte y la sociedad, estudiando un cambio social positivo mediante el uso de la cultura contemporánea y el diálogo cerca de la esfera social de las ciudades anfitrionas (Marsella en este caso) y sus habitantes. Así, este año los tres programas principales de la bienal se ofrecen a Marsella y a sus ciudadanos con la firme intención de desbloquear las genealogías históricas.

Los tres programas que componen esta 13ª edición de la bienal son: Traits d’union.s, un programa concebido por el equipo artístico compuesto por curadores internacionales; Le Tiers Programme, un programa construido por los educadores y mediadores de Manifesta 13; y Les Parallèles du Sud, un programa multidisciplinar de exposiciones y eventos producidos por los colaboradores de la bienal. Para este último programa se han seleccionado 86 proyectos que exploran temas que giran en torno a la pregunta: ¿puede Marsella y su región ser una fuente de inspiración para un modelo renovado de convivencia en una ciudad influenciada por varias generaciones de migración? Para esto se presentan más de 40 exposiciones e instalaciones, actuaciones, conferencias, mesas redondas, publicaciones y proyectos de sonido en toda la región. En cuanto a Le Tiers Programme, se compone de un conjunto de proyectos interrelacionados de investigación y práctica nacidos de encuentros con una variedad de actores locales, que van desde habitantes a artistas, que se adentran en las historias y el presente realidades de la ciudad.  Por último, el tronco de la bienal es Traits d’union.s que acoge 46 participantes y una exposición concebida en 6 bloques: El hogar, el refugio, el asilo, la limosna, el puerto, el parque y la escuela.

MANIFESTA: la historia

En 1994 se crea la Bienal Manifesta, al calor del auge de las bienales y eventos tipo Documenta o el Proyecto Escultórico de Münster. Manifesta se celebraría cada dos años y, como algo novedoso, no estaría organizada por una institución ni un conglomerado de instituciones públicas y culturales, sino por una organización privada, la International Foundation Manifesta, con domicilio en Ámsterdam. Su planteamiento consiste en constituir una plataforma para el diálogo entre el arte y la sociedad, invitando a la comunidad artística y cultural a producir nuevas experiencias creativas con y para el contexto en el que cada edición tiene lugar. Según sus organizadores cada Manifesta replantea las relaciones entre cultura y sociedad catalizando los cambios sociales que se producen en Europa a través de la cultura contemporánea en un diálogo continuo con las esferas sociales en lugares específicos. La realidad es que cada edición de Manifesta la costea económicamente la ciudad en la que tiene lugar, con desiguales resultados.

La primera Manifesta tiene lugar en Rotterdam, y sus comisarios son Katalyn Neray, Rosa Martínez, Viktor Misiano. Andrew Renton y Hans-Ulrich Obrist. Hasta la actualidad ha sido sin duda la más importante de todas sus ediciones. En parte por ser la primera y por el grupo de curadores de lujo. En ediciones posteriores los resultados así como el interés que generaría serian menores en parte por la elección de lugares totalmente fuera del circuito artístico y también por problemas de contexto. En 1998 se celebra en Luxemburgo, en el 2000 en Ljubljana, con un equipo curatorial de cuatro integrantes entre los que destaca Francesco Bonami. En el 2002, tuvo lugar en Frankfurt, con una española entre los 4 curadores de turno, Nuria Enguita, nueva directora del IVAM de Valencia. Hasta aquí cada edición de Manifesta ha tenido menos repercusión en los medios, y lamentablemente apenas se ha notado en ese “diálogo entre arte y sociedad”, y al parecer tampoco ha dejado unas grandes ganancias económicas a sus organizadores.

En el 2004 sería San Sebastián la ciudad elegida, y sus curadores Marta Kuzma y Massimiliano Gioni. Al margen de algunos problemas personales entre miembros de la sociedad artística local, su repercusión no fue en absoluto destacada. Vendría a España otra vez en 2010, a Murcia con dos asociaciones en la curaduría, eran los tiempos de esplendor económico en Murcia que sin duda tiró la casa por la ventana, siendo ese gasto extraordinario lo más destacado de esa edición. Pero antes Manifesta se celebraría entre Fortezza, Bolzano, Trento y Rovereto en el año 2008, con un curador por ciudad, y en 2006 fue suspendida cuando se iba a celebrar en Nicosia, con Anton Vidokle entre el trio curador. EN 2012 se realizará en Genk, con Cuauhtémoc Medina, Dawn Adès y Katerina Gregos como comisarios, un lugar endiabladamente mal comunicado por lo que la asistencia fue muy precaria. En 2014 y con Kaspar Konig de comisario se celebró en San Petersburgo, con problemas de todo tipo con las autoridades rusas. En 2016 viajaría a Zurich con Christian Jankowski y Francesca Gavin de comisarios, y en 2018 en Palermo nuevamente con 4 comisarios entre ellos el español Vicente Jaque. Y así llegamos a este 2020 en el que la pandemia del coronavirus ha aplazado su celebración hasta ahora.

Sin duda el continuo cambio de lugar ha sido una novedad, pero también un hándicap para su asentamiento. Otro problema ha sido la necesidad de buscar espónsor en cada lugar nuevo, ya que al ser una organización privada no cuenta con una economía solvente para celebrar estas acciones, su imagen y su interés ha oscilado cada dos años. Problemas, falta de comunicación, dificultades por llegar a las ciudades, todas ellas según los organizadores puntos de fricción de tipo social, político cultural, lugares con fronteras, centros de emigración, y de roces culturales… pero también Zurich y Frankfurt núcleos económicos financieros de gran importancia, sus objetivos se han visto de alguna manera erosionados, no quedando tan claro el objetivo curatorial. Un modelo singular pero que ha demostrado más problemas que ventajas, y cuya mayor victoria es la supervivencia. Ahora en Marsella se puede ver una nueva edición y juzgar directamente. Y ya para el verano de 2022 se anuncia que la sede será Pristina, y por cierto están buscando curador para esa edición, así que los interesados pueden contactar con la organización en Ámsterdam y postularse para el puesto, solo quedan dos años.

(Manifesta 13 en Marsella. Hasta el 29 de noviembre de 2020)