Casal Solleric ha inaugurado la exposición Nada tan invisible de Rogelio López Cuenca y Elo Vega, comisariada por Ana García Alarcón. Nada tan invisible reúne una selección de trabajos realizados en común, desarrollados en diferentes ciudades y momentos. Siguiendo con la línea de investigación de López Cuenca y Vega sobre la memoria histórica y los modos de relación con la arquitectura y la ciudad, la exposición plantea determinadas cuestiones que se hacen fundamentales en el contexto actual. Se trata de intentar responder a la pregunta: ¿de qué modo podemos, desde las prácticas artísticas contemporáneas, tomar parte en los procesos de relectura crítica de esos —con frecuencia monolíticos y con voluntad de inalterables— memoriales que silencian más que muestran el carácter irresuelto del conflicto? Frente a la uniformidad y las lógicas del capitalismo, que imponen modos de estructurar el habitar condicionados por intereses económicos y arbitrarios, se hace necesario repensar el espacio público en términos de visibilidad y política, entendiendo que la ciudad es un compromiso y una responsabilidad sostenida entre todos.

En Solleric se pueden ver los proyectos Dark place, una vídeo instalación de 2017; Valparaíso White Noise, de 2012; S / T (Lucrecia), de 2016; Landscape with the fall of Icarus, de 1994; Cautivo, de 1998, y Quilombo # 1 (Antonio López), de 2014. En paralelo están llevando a cabo un taller en Es Baluard Museu d’Art Modern i Contemporani de Palma.

(Nada tan invisible de Rogelio López Cuenca y Elo Vega en Casal Solleric, Palma de Mallorca. Hasta el 17 de marzo)