El MUAC acoge hasta el 10 de febrero la exposición Voces de Alejandra Hernández, que ha sido comisariada por Roselin R. Espinosa y que se trata de una pieza acusmática multicanal. Esta obra parte de una investigación realizada por Hernández en Cantabria con dos de los últimos afinadores de cencerros que aún quedan en la zona, Ángel López y Pepín. En Cantabria, uno de los sonidos más característicos en las zonas montañosas es precisamente ese, el que emiten los cencerros para llamar la rebaño. El encargado de afinar estos objetos extrae el sonido preciso de cada uno para distinguir a grandes distancias a un rebaño de otro.  Así pues, la pieza es el resultado del registro y la manipulación digital del sonido de los instrumentos que permite a la comunidad entablar un lenguaje común de códigos sonoros llamados voces.

La dureza de los timbres que se producen por cada instrumento confiere otra dimensión al espacio, que configura de manera simultánea el imaginario sonoro del lugar y la tradición de oficios que dan voz a estos objetos. A base de yunque y martillo se consigue una sutileza de cada sonido que ayuda a distinguir el comportamiento de los animales durante el pastoreo y marca su trashumancia en el cambio de las estaciones. El conjunto de estas voces, conforma la experiencia sensible en el sitio. La obra de Hernández se basa en tres tratamientos del sonido y su movimiento en el espacio: masas sonoras de gran tamaño, delgadas líneas que se enlazan y dispersan, así como sonidos puntuales con ubicaciones definidas. Esta muestra se encuentra dentro del marco del Festival Vértice. Experimentación y Vanguardia.

(Voces en MUAC, Ciudad de México. Desde el 10 de noviembre hasta el 10 de febrero de 2019)