El Museo Reina Sofía ha inaugurado la mayor retrospectiva en Europa dedicada al escultor Clifford Westermann bajo el título H.C. Westermann: Volver a Casa. El norteamericano, a lo largo de su trayectoria, ha creado esculturas propias y características realizadas, por lo general, en madera con artes de ebanista. No obstante, también hizo uso de otros materiales y técnicas como el metal, el vidrio o el esmaltado. Westermann compone objetos, sus esculturas están cargadas de significado y de ironía, como resultado del procesamiento de la experiencia que precipita originando fragmentos específicos de la realidad. La muestra, que ha sido comisariada por Beatriz Velázquez y Manuel Borja-Villel, podrá verse hasta el 6 de mayo en el museo madrileño. En ella se observa cómo surge en el artista una preocupación por volver al refugio, ya sea de la casa o del propio cuerpo, así como una persistencia del personaje obstinado o desamparado. Otro de los elementos que se repite constantemente en su obra son los «barcos de la muerte», apuntando por un lado a un constante deambular en todo rumbo y a un abandono latente; y por otro lado, a una orientación tenaz al abrigo.

En los años 60, Westermann recurre a las estructuras de la cultura de masas y es incluido en exposiciones sobre los nuevos realismos. Así pues, la exposición se centra en esta producción y en la especificidad de los objetos de Westermann. En piezas más tardías destacan las reducciones al absurdo, ya sea en juegos del lenguaje, en confusiones entre obra e instrumento o en referencias a lo caduco. Se exponen, aparte de esculturas, pinturas y cartas que se enviaba con otros artistas, críticos y amigos. La mayor parte de la producción de Westermann se realizó cerca de Connecticut, donde vivió desde 1961.

(H.C. Westermann: Volver a Casa en Museo Reina Sofía, Madrid. Desde el 6 de febrero hasta el 6 de mayo de 2019)