La obra del surrealista René Magritte vuelve a España. Desde el 14 de septiembre, se puede disfrutar de La máquina Magritte en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza (Madrid), la primera retrospectiva del pintor belga en nuestro país desde que la Fundación Juan March celebrase una antológica en 1989. Comisariada por Guillermo Solana, la muestra reúne más de 90 pinturas procedentes de diversas instituciones internacionales así como fotografías y películas domésticas que amplían la narrativa acerca del artista.

Como indica el título de la muestra, se busca una exploración a través de las obsesiones recurrentes de Magritte, y la naturaleza de las mismas, es decir, examinar su trabajo en torno a la repetición y las muchas variables que introducía en los temas que reproducía una y otra vez. El contexto maquínico de la muestra proviene de un catálogo de productos de una sociedad ficticia que Magritte realizó junto a otros integrantes del surrealismo belga, en el que aparecían descripciones de máquinas que podían sustituir la propia intervención humana en la creación de una obra de arte. Las pinturas de este aparato ficticio, además, funcionan de manera independiente, llegando a reflexionar sobre su propia naturaleza artística. Según afirma el pintor, las imágenes producidas por la máquina, esas pinturas con vida propia, son un reflejo de su forma de trabajar: de 1000 pinturas que realiza, 100 pertenecen a esta categoría, siendo las demás una serie de repeticiones y variaciones de las temáticas que aborda el artista.

La exposición se articula en torno a 7 capítulos que recorren distintas temáticas y preocupaciones de la producción pictórica de René Magritte. La muestra inicia con ‘Los poderes del mago’, con autorretratos en los que explora la figura del artista y los superpoderes que se le atribuyen; continúa con ‘Imagen y palabra’, centrado en la introducción de la escritura en la pintura y en los conflictos generados entre signos textuales y figurativos. El tercer capítulo se dedica a ‘Figura y fondo’, donde se examinan las posibilidades paradójicas engendradas por la inversión de figura y fondo, silueta y hueco. Por otro lado, ‘Cuadro y ventana’ estudia el cuadro dentro del cuadro, el motivo metapictórico más frecuente, mientras que ‘Rostro y máscara’ se ocupa de la supresión del rostro en la figura humana, uno de los rasgos más recurrentes en Magritte. Los dos capítulos finales tratan de procesos de metamorfosis contrapuestos: el ‘Mimetismo’ y ‘Megalomanía’; en el primero se aborda su fascinación por el mimetismo animal, que el pintor traslada a objetos y cuerpos que se enmascaran en su entorno, incluso disolviéndose en el espacio, y en el segundo presenta el recurso del cambio de escala como movimiento antimimético, que extrae el objeto o cuerpo de su entorno habitual, proyectándolo fuera de todo contexto.

(La máquina Magritte, en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid. Del 14 de septiembre de 2021 al 30 de enero de 2022)