Figura esencial de la abstracción y uno de los principales exponentes del arte del siglo XX, Vasily Kandinsky se consagró como uno de los artistas más innovadores con el firme propósito de liberar a la pintura de sus vínculos con el mundo natural. Esto le llevó a descubrir una temática nueva que se basaba, exclusivamente, en la necesidad interior que el propio artista tenía a la hora de trabajar. Ahora, el Museo Guggenheim de Bilbao inaugura una exposición dedicada a él, que podrá verse hasta el 23 de mayo de 2021 y que ha sido comisariada por Megan Fontanella. Esta muestra recoge una selección de fondos del pintor para los que se ha trazado un itinerario cronológico en el que el público podrá observar la evolución de la pintura de Kandinsky: desde sus imágenes más tempranas, que contienen una iconografía donde tanto la realidad de los objetos como las escenas son reconocibles, hasta sus incursiones completamente abstractas donde se refleja su aspiración a lo esencial. En la muestra se da cuenta de las distintas fases de su vida (vivió entre Rusia, Alemania y Francia y fue testigo de dos guerras mundiales) y del contacto que mantuvo con los diferentes movimientos de vanguardia en los países donde vivió y que, irremediablemente, influyeron en su obra posterior.

En las dos primeras décadas del siglo XX, Kandinsky pasó sus días en Múnich donde comenzó a explorar las posibilidades expresivas del color y la composición, hasta que tuvo que abandonar Alemania debido al estallido de la Primera Guerra Mundial. Fue entonces cuando decidió volver a Rusia, a su Moscú natal, y el vocabulario pictórico del artista empezó a reflejar los experimentos de corte utópico de la vanguardia rusa, los cuales otorgaban gran importancia a las formas geométricas con el objetivo de establecer un lenguaje estético universal. Años más tarde, Kandinsky volvió a Alemania donde impartió clases en la Bauhaus, escuela que compartía su convicción de que el arte podría transformar al ser humano en particular y a la sociedad en general. Tras la clausura obligada de la Bauhaus, se mudó a París, donde la influencia del Surrealismo y las ciencias naturales se comenzó a notar debido al uso del biomorfismo en su iconografía. En el último periodo, el artista sintetizó elementos anteriores de su obra, de su paso por la Bauhaus y de la práctica de sus coetáneos. Trabajó en formatos de gran escala y empleó fondos oscuros reminiscentes de sus lienzos expresionistas y de sus obras sobre leyendas rusas.

(Kandinsky en Museo Guggenheim, Bilbao. Desde el 20 de noviembre hasta el 23 de mayo de 2021)