Tener una galería o una editorial como quien escribe un ensayo, abriendo casos y temas de estudio. El viernes 28 de junio el mundo del arte amaneció con la noticia de la muerte de Julián Rodríguez (Ceclavín, 1968 – Segovia, 2019), responsable de la Galería Casa Sin Fin (con sede en Cáceres y Madrid) y de la editorial Periférica. Afable y rotundo, risueño y “a tierra” pero profundamente intelectual, Julián Rodríguez fue editor de la revista de estética Sub rosa en los años 90.

A través del sello Periférica, que fundó en 2006 junto a Paca Flores, difundió la obra de autores como Thomas Wolfe, Gianni Celati, Carlos Pardo o Valentín Roma. Desde Casa Sin Fin, cuya sede en Madrid cerró en 2018, promovió la obra de Jorge Ribalta, Manolo Laguillo, Pedro G. Romero, Álvaro Perdices, Daniel G. Andújar y Javier Codesal. Todos ellos distintos pero unidos por una aproximación similar al arte: desde lo taxonómico, lo analítico, pero también desde una mirada comprometida y profunda. Como autor, Julián Rodríguez publicó varios títulos: el poemario Nevada (2000, editorial Renacimiento), Lo improbable (2001, Debate), La sombra y la penumbra, Unas vacaciones baratas en la miseria de los demás (Caballo de Troya, 2004), o Cultivos (2008). En 2006 recibió el Premio Ojo Crítico de Narrativa por Ninguna Necesidad.