Jorge Fuembuena ha ganado el premio Pilar Citoler 2019. La fotografía  Las últimas luces del zaragozano ha sido galardonada con la décima edición del premio de fotografía contemporánea. Se trata de una impactante fotografía de la plaza de toros de Orihuela, en estado de abandono y cubierta de jaramagos. Una imagen con un gran valor simbólico en el contexto actual de polarizaciones, efervescencia y tensiones sobre identidad y representación nacional. El jurado estaba  compuesto por la coleccionista y creadora de la colección Circa XX, Pilar Citoler, la conservadora del International Center for Photography of New York, Cynthia Young; el fotógrafo José Guerrero (ganador de la edición anterior);Elena Vozmediano, crítica de arte de El Cultural y el comisario y exdirector del Centro Andaluz de Fotografía, Rafael Doctor. El premio consta de 15.000 euros, una exposición y una edición monográfica sobre su trayectoria. Ayer se presentó la obra ganadora en la sede de UCOCultura de la Universidad de Córdoba con la presencia del rector de la UCO, José Carlos Gómez Villamandos; el rector de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), José Ignacio García Pérez, la coleccionista Pilar Citoler y la secretaria del certamen, Carmen Jareño.

Jorge Fuembuena

La fotografía de Jorge Fuembuena está marcada por un uso claro y diáfano de la luz. Aunque sus retratos son quizá lo más icónico de su producción (el zaragozano ha retratado a celebrities y personalidades del ámbito nacional e internacional), sus series sobre un concepto en concreto demuestran que es un fotógrafo que llega más allá. Ejemplo de ello es la serie de la que forma parte la fotografía premiada, Las últimas luces, sobre la iconografía y la repercusión cultural del mundo de los toros, ya casi en proceso de extinción. Desde el arte de rotonda (esos toros de Osborne que adornan muchas glorietas de localidades españolas), la afición taurina, los «trastos» de los toreros (capotes, monteras y espadas) o los propios animales que participan del rito, retratados desde su condición de vulnerabilidad. Se trata de una mirada íntima y detallista, lejos de discursos grandilocuentes y complacientes, que aborda la complejidad de un mundo fascinante por su estética y su plástica pero difícil de enmarcar en pleno siglo XXI. Así, se van entrelazando distintos fragmentos (el lomo de un toro a punto de ser embestido por un torero, las cicatrices de un caballo, el punto de sutura de una mejilla, un remiendo de unas calzas) que construyen una mirada crítica sobre un hecho cultural tan cercano y tan lejano a la vez, que es difícil hablar de él o mirarlo sin caer en tópicos. La fotografía de Fuembuena, poética e inteligente, abre nuevos espacios de encuentro y reflexión sobre grandes temas de nuestra cultura: la muerte, la tradición, el relato identitario.