Febrero arranca con fuerza en La Casa Encendida: dos muestras de muy diferente índole han inaugurado el mes con la obra de hasta nueve autores. La primera, protagonizada por el artista checo ya consagrado, Jiří Georg Dokoupil, muestra una selección de trabajos del pintor en gran formato desde los años 80 hasta la actualidad. La segunda expone la obra de los ocho jóvenes ganadores de Generaciones, una convocatoria que cada año organiza Fundación Montemadrid para difundir y promover el arte emergente.

Dokoupil. La rebelión contra el conceptualismo

«La rebelión contra el conceptualismo supone el comienzo de mi nacimiento como artista», explica Dokoupil al comisario de la muestra, Christian Domínguez. De este comienzo, que parte de la frustración que sentía al ver cómo el mercado del arte degradaba al objeto en sí mismo, surgen obras tales como Goldfinger, un chorro de tinta sobre lienzo que ilustra fotograma a fotograma la película que da nombre a la pieza o Sin título (Pompas), un cuadro que representa la constante del trabajo del artista: burbujas de distintos colores que flotan en el espacio sin llegar a romperse.

Dokoupil reconoce que en ocasiones intenta dejar sus pompas atrás, plasmar algo más clásico como flores o bodegones. No lo consigue: entre risas confiesa que las burbujas le «están machacando», que no le «dejan en paz». Sin embargo, la exposición ilustra una trabajo de técnica variada que, reconoce, tiene que seguir perfeccionando.

La pluralidad de estilos que caracteriza a la obra del pintor responde a la necesidad de resolver la manera de expresar distintas ideas en sus cuadros. Como explica Domínguez al inicio de la inauguración, cada una de las ocho obras que articulan la muestra es un mundo, pues «presenta una solución formal diferente». El comisario de la muestra justifica el número limitado de obras (todas de «fuerte impacto») al explicar que, con esta selección se busca, entre otras, la memorización del trabajo del artista entre el público curioso por descubrirla. «El espectador se llevará a su memoria cada una de ellas».

(Dokoupil. La rebelión contra el conceptualismo. En la Casa Encendida, Madrid. Del 7 de febrero al 12 de abril de 2020)

Generación 2020

Javier Arvizu, Elisa Celda, Oier Iruretagoiena, Gala Knörr, Claudia Rebeza Lorenzo, Miguel Marina, Cristina Mejías y Nora Silva son los ocho artistas menores de 35 años cuyo trabajo ha sido seleccionado para representar la Generación 2020 en La Casa Encendida.

Elegidos por un jurado externo, los autores han elaborado sus obras a partir de distintos métodos, desde performance hasta instalación, pintura o vídeo. Mientras Cristina Mejías promueve la participación activa del espectador con La Máquina de Macedonio, una pieza que el público deberá descubrir gracias a unas linternas que la iluminan, en Good bad not evil, la artista Gala Knörr invita al espectador a sentarse en un gran cojín donde poder reflexionar sobre el papel de las imágenes digitales en dos de los momentos más sísmicos de la cultura occidental del siglo XXI.

A través de esta mezcla de disciplinas, los artistas reflejan en sus obras un sentimiento de hiperinseguridad e incertidumbre, resultado del futuro incierto que viven cada uno de ellos: unos reflexionan sobre el pasado para vivir mejor el presente, otros piensan en el presente para advertir del futuro al que estamos abocados. Un ejemplo de ello es No fall Games, la performance de Nora Silva basada, entre otras, en Modernidad Líquida de Zygmunt Bauman para analizar la cultura de la videovigilancia.

(Generación 2020. En la Casa Encendida, Madrid. Del 7 de febrero al 12 de abril de 2020)