James Turrell (Los Ángeles, 1943) comienza en los década de los sesenta explorando e investigando a través del arte cómo percibimos la luz y el color. Sus instalaciones envuelven al visitante y crean un clima en el cual la luz es el principal protagonista. El artista utiliza diversas ramas como las matemáticas, la cartografía o la psicología de la percepción para elaborar espacios en los que se tiene una experiencia única. El ojo fabrica, experimenta e investiga sin que nosotros seamos conscientes, siendo inevitable que nos interrogamos sobre cómo nos absorben y nos transforman estos lugares artificialmente creados. Su trayectoria artística es amplia en la que también ha desarrollado una otras líneas de trabajo como sus Skyspaces, en ellas podemos ver el cielo desde las salas del museo.

En el Museo Picasso Málaga ahora podemos disfrutar de una de sus obras Cherry. En ella, nos adentramos en una sala en penumbra en el que vislumbramos con esfuerzo el color monocromo rojo vivo. Nuestra visión, que se encuentra súbitamente con una oscuridad inesperada, se acostumbra poco a poco a este juego de luz, vislumbrando mediante un único color, una gama de sensaciones y tonos. No es la primera vez que el artista nos invita a este ejercicio, sino que Cherry forma parte de una serie más amplia llamada Apertures en el que de la misma forma los colores irrumpen a través de formas cerradas las salas.

(Cherry en el Museo Picasso Málaga, Málaga. Hasta junio de 2021)