Asier Mendizabal ha estado trabajando en obras que proponen aproximarse al legado de Jorge Oteiza y al modo de construcción de lo simbólico de su proyecto escultórico. Por ello, hasta el 3 de junio se puede visitar en el Museo Oteiza de Navarra la exposición Incurvar. En la muestra se pueden ver algunas de estas obras desarrolladas y el proyecto Incurvar (que da nombre a la exposición) en el que interviene en los espacios a petición del propio museo. Mendizabal ha centrado su trabajo en torno a mecanismos de representación de lo simbólico haciendo referencia a la formalización de lo político a través de lo artístico y el modo en el que el arte ahonda en los procesos que conforman el dispositivo de la representación y la producción de imaginarios colectivos.

Así pues, en la exposición se pueden ver proyectos como Bentahandi, que parte de la reflexión en torno al Par móvil de Oteiza (Bienal de Venecia de 2011), o Una carta llega a su destino, que parte de la carta protesta dirigida al jurado para crear el Monumento al prisionero político desconocido, en el que participó Oteiza y que se presentó en el espacio Raven Row de Londres. También está presente Agoramaquia, realizado para la Bienal de Sao Paulo de 2014 que toma como punto de partida el monumento a César Vallejo que Oteiza hizo en Lima. Por último, en Incurvar, que centra su atención en los materiales sobrantes de las piezas realizadas por Oteiza. En última instancia, estos proyectos manifiestan la capacidad de la obra de Oteiza de estar presente en las obras de otros artistas de generaciones posteriores, no como una influencia directa o formal, sino como un legado al que aproximarse de manera crítica.

(Incurvar en Museo Oteiza, Navarra. Desde el 22 de marzo hasta el 3 de junio de 2018)