El Museo Tamayo acoge hasta el 4 de agosto la exposición Blood Optics de la artista Ida Ekblad, cuya práctica se desenvuelve dentro de parámetros relativos al tiempo y al trabajo. Articulando abiertamente la acción física del quehacer artístico, la búsqueda, el descubrimiento y el ensamble, Ekblad reúne imágenes y objetos tomados del presente, así como elementos que hacen referencia a la historia del arte moderno, siempre con miras a nuestro acontecer cotidiano.

En su obra, influencias históricas (Odilon Redon, Paula Modersohn-Becker, Marie Laurencin, Paul Thek, Harriet Backer, Florine Stettheimer, Helen Frankenthaler, los talleres vieneses Wiener Werkstätte y las artesanías nórdicas) se entrelazan con manifestaciones de la cultura contemporánea, de tal manera que el estampado textil y recortes de revistas viejas se mezclan con jeroglíficos, grafiti, portadas de vinilos y elementos de diseño gráfico. En su obra más reciente, Ida Ekblad se ha centrado en estudiar archivos históricos que recuperan fragmentos de vajillas antiguas de barcos hundidos en Noruega, así como piezas en croché, incluyéndolos en su obra tanto escultórica como pictórica.

Para su exposición en el Museo Tamayo Ekblad ha producido una nueva serie de pinturas de gran formato en las que emplea colores brillantes y una técnica que ella llama Puff Paint (pintura textil inflada), la cual se ha convertido en una suerte de sello distintivo. Su procedimiento es emplear calentadores industriales dentro de su estudio para hacer que la base plástica del material reaccione al calor, creciendo hasta dar una apariencia de relieve o 3D.  Así mismo, para la exposición Blood Optics, Ekblad ha generado una serie de obras nuevas, como la escultura monumental Pools and Curves, que se ubica en los jardines del museo y que alude directamente a la cultura skate.

(Blood Optics de Ida Ekblad en el Museo Tamayo, Ciudad de México. Hasta el 4 de agosto de 2019)