El Museo Nacional Reina Sofía presenta Marginalia, la primera gran retrospectiva dedicada a la artista Ida Applebroog, que no obstante ha disfrutado de una gran recepción de su trabajo durante su carrera, participando en eventos determinantes del mundo del arte como la Bienal del Whitney Museum de 1993 y dos ediciones de la Documenta de Kassel (1987 y 2012). El trabajo de la artista norteamericana destaca por una exploración constante de las tensiones entre espacio privado y público, para lo cual jugaba con la propia performatividad de sus obras. Applebroog, nacida en 1929 en el seno de una familia judía neoyorquina, se marchó de su ciudad natal para estudiar en el reputado Art Institute de Chicago. Tras este periodo de formación en el que se interesó especialmente por el diseño y la artesanía, se traslada a San Diego con su marido. En la ciudad californiana Applebroog entra en depresión, llegando a ingresar en el hospital por una crisis nerviosa. Durante los meses de convalecencia, empezó a pintar ya que sus médicos se lo sugirieron como terapia ocupacional. Es en este momento cuando la artista empieza a desarrollar inquietudes creativas que le acompañarán durante toda su carrera.

La exposición inicia mostrando los dibujos que realizó en sus meses de recuperación, las cuales representan figuras biomorfas de cuerpos retorcidos y gestos macabros. En ellas, vemos un intento de la artista de comprender su propio cuerpo a través del dibujo, una mirada introspectiva reflejo de la crisis existencial que vivió por aquel entonces. A continuación, la muestra ahonda en las primeras grandes producciones de Applebroog. Monalisa (Vagina House) es una instalación donde se mantiene el interés por el autoconocimiento de su cuerpo, esta vez orientado a la representación de su vagina. Después de su estancia en el hospital, la artista comenzó a realizar numerosos dibujos de su órgano sexual, los cuales recuperó y reprodujo décadas más tarde en una instalación formada por una frágil estructura de madera que esconde en su interior otros dibujos y cuadros. La precariedad del material, unida al ocultamiento de parte de las piezas, subraya esta débil relación entre lo público y lo privado. Este elemento continúa siendo el protagonista de la siguiente sala de la exposición, que recoge su serie Galileo Chronology. Estas obras consisten en historietas dibujadas como si se trataran de representaciones teatrales. Aquí, Applebroog emplea el telón como una forma de enfatizar el carácter público de los hechos que narran las obras, que acontecen en el interior de las casas.

 Ida Applebroog, Galileo Chronology

Más adelante, se muestra el carácter más performático de su producción. En su instalación Everything is Fine, Applebroog responde al abuso al que fueron sometidos los monos de las selvas africanas con motivo de experimentación médica. En lugar de posicionarse activamente en su crítica, la artista da la última palabra al espectador. Esta misma idea se repite en el proyecto que llevó a la Whitney Biennial de 1993, que no había sido expuesto de nuevo hasta ahora. Marginalias es el título de la instalación, que consiste en la disposición de varias pinturas a lo largo del espacio expositivo: pinturas que representan personajes y animales de corte grotesco a la par que socarrón, aludiendo a la estética ambivalente de los marginalia medievales. Esta influencia también le sirve para conceptualizar la temática de la serie, ya que reproduce ciertas conductas que ella vincula con el American Way of Life. Las escenas y personajes que Applebroog pinta pertenecen a aquello que nadie quiere ver de la decadente sociedad occidental, una mirada al margen del discurso triunfalista de los Estados Unidos. Al repartir los cuadros por el espacio, la artista está obligando al espectador a recorrer estas miradas sórdidas de la sociedad, pidiéndole tomar partido directamente.

Ida Applebroog, Indigo Bunting

Este interés por generar experiencias encarnadas en la audiencia vuelve a verse en la siguiente sala, que simula una sala de espera de hospital donde los pacientes pueden ver dibujos de su serie Catastrophes, que describen desasosegantes imágenes de la medicalización de la sociedad. La exposición concluye mostrando una de las obras más recientes de la artista, que muestra su constante voluntad por representar problemáticas y conflictos contemporáneos. Angry Birds of America responde, no solo a su preocupación por la investigación científica, y más concretamente ornitológica, sino también a la situación política de la era Trump.

(Ida Applebroog. Marginalias, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid. Del 2 de junio al 27 de septiembre de 2021).