En el marco de PHotoESPAÑA la Fundación Loewe acoge la obra de Hervé Guibert, que se labró un nombre como escritor y fotógrafo en los círculos intelectuales de París durante la década de los 80 y que dejó un gran legado fotográfico tras morir en 1991 a los 36 años. Guibert se dio a conocer a través de una columna de fotografía que firmó para Le Monde entre 1977 y 1985. Guibert expuso en algunos de sus textos los efectos derivados de su diagnóstico de sida, en una época en la que abordar esta enfermedad estaba estigmatizado pero su prosa contribuyó a transformar los prejuicios que había respecto a esto y hacia las víctimas del sida en Francia. El trabajo del francés se caracteriza por la misma sensibilidad que tenía para la escritura, representa expresiones poéticas de deseos personales, tanto en sus autorretratos estratificados como en las fotografías de amigos e instantáneas más íntimas. La mayor parte de su obra está realizada en blanco y negro y con ella busca transmitir ciertas emociones jugando con la luz, las sombras y la colocación de los personajes en el espacio.

La exposición que acoge hasta el 30 de agosto explora la forma en que diversos artistas han abordado cuestiones de identidad, de género y sexualidad en su trabajo. La serie comenzó en 2017 con Minor White y se hizo visible de nuevo en la muestra Hujar-Wojnarowicz de 2018. Para este año, la comisaria María Millán ha dirigido su mirada a Europa, escogiendo a un artista cuyo legado vuelve a encarnar una infatigable consciencia, vulnerable a la par que resiliente, expresada en dos espectros entrelazados: la vida y la muerte. Guibert fue capaz de otorgar una duradera resonancia universal a su batalla personal. Con su trabajo, el artista francés trató de cuestionar posturas éticas vinculadas a la libertad y la justicia apremiantes en aquella época.

(Hervé Guibert en Fundación LOEWE, Madrid. Hasta el 30 de agosto de 2019)