Se acercó a la flora y fauna como nunca antes lo había hecho nadie. Sumergiéndose en la naturaleza africana, Peter Beard plasmó la energía del continente olvidado utilizando una sola herramienta: su cámara. Con la noticia de su fallecimiento vuelve hasta nuestra memoria su obra, repleta de imágenes que nos recuerdan que la fuerza de la naturaleza supera con creces a la del ser humano. En su libro The End Of Game, él mismo afirmó: «No hemos conquistado nada. Y con la misma licencia que asumimos la conquista, debemos ahora reflexionar sobre nuestra derrota».

Un cazador lo encontró muerto después de 19 días desaparecido en plena naturaleza, en un bosque del pueblo de Montauk, en la parte oriental de Long Island. Su familia difundió la noticia de su fallecimiento publicando un comunicado en la página web del artista. En el texto recuerdan a Beard como «un intrépido explorador, infaliblemente generoso, carismático y exigente» y explican que el fotógrafo «definió lo que significa ser abierto: abierto a nuevas ideas, nuevos encuentros, nuevas personas, nuevas formas de vivir y ser». Su biografía y trayectoria profesional constatan este hecho: desde que en 1955, a los 17 años, el fotógrafo conoce África, esta se convierte en su segunda casa. La primera, Estados Unidos, le sirvió para coincidir y entablar amistad con los más reconocidos artistas del momento: Salvador Dalí, Truman Capote, Gaces Jones… y otros personajes del mundo del arte que conoció en el afamado club nocturno Studio 54. Destaca su amistad con Francis Bacon, pintor que a lo largo de su trayectoria profesional dedicaría alguno de sus retratos.

El artista expuso por primera vez en 1975, en la Blum Helman Gallery de Nueva York. Su obra también ha formado parte del Centro Internacional de Fotografía de Manhattan, del Centre National de la Photographie de París y ha sido expuesta en galerías de Berlín, Londres, Toronto, Madrid, Milán, Tokio y Viena. Actualmente, su trabajo se incluye en colecciones privadas de todo el mundo. En 2006 Taschen publicó un libro que acabó definiendo su obra, firmado por el artista y editado en dos volúmenes. Como la edición se agotó al instante, la editorial alemana sacará a la venta a finales de abril la reedición de este libro en un volumen de gran formato.