Un año más, la Fundación Montemadrid presenta en La Casa Encendida los proyectos ganadores de la decimonovena edición de la convocatoria Generaciones, que ha recibido más de 400 propuestas en esta edición. Finalmente, han sido seleccionadas ocho, a diferencia de otros años que se habían escogido diez, y que pueden verse hasta el 28 de abril bajo el título Generación 2019 y el comisariado de Ignacio Cabrero. Aunque la muestra no sigue una narrativa curatorial, ya que los proyectos se han seleccionado de manera individual por su calidad artística, lo cierto es que la mayoría tienen en común la característica de teatralidad; aludiendo al teatro como acontecimiento que toma un nuevo sentido en el arte contemporáneo a través de la instalación. El nombre de los ocho artistas que están detrás de cada uno de estos trabajos son: Saelia Aparicio, Ana Barriga, Mario Espliego, Ana García-Pineda, Ignacio García Sánchez, Susanna Inglada, Raisa Maudit y Lucía P. Moreno. Ellos muestran desde este 1 de febrero distintos paraísos, utopías o realidades paralelas, paisajes ficticios en los que formas orgánicas, cuerpos interiores o gritos que sirven para contribuir al espectáculo del arte. El objetivo de Generación 2019 es que el espectador forme parte activa de las obras, forme parte del teatro.

Saelia Aparicio muestra su Prótesis para invertebrados, compuesto de cinco objetos escultóricos y dibujos en la pared que se ven arropados por una fuerte luz blanca y un olor intenso a «limpio». La artista juega con la contradicción de que «cuanto más limpio, más daña al ser humano y al planeta». Por ello, en sus objetos escultóricos se han integrado líquidos como limpiacristales o lejías junto a productos cotidianos en torno a la limpieza. De este modo, se recuerda que nuestra obsesión por la pureza y la limpieza nos lleva a una imparable destrucción del entorno. Por su parte, Ana Barriga presenta El Taller de las moscas, un óleo de tres metros acompañado de una vitrina con tres objetos. Los objetos que la artista pone en escena está relacionado con la colección del Tesoro del Delfín, un conjunto de alhajas procedentes de la colección de Luis de Francia, que vinieron como herencia de su hijo Felipe V. En la vitrina, se muestran tres objetos en los que el espectador tiene qué adivinar que hay dentro ya que solo uno de ellos se encuentra entreabierto. Mario Espliego mantiene su interés por la transmisión y construcción de la memoria a través de Gargantas cosidas, tobillos atados. Este trabajo explora, a través de una instalación escultórica y sonora, el cante flamenco.

Señores sentados haciendo rayas es el proyecto de Ana García-Pineda, quien muestra los ciertos límites que históricamente han legitimado relaciones de poder y explora el concepto de las fronteras y de cómo son simplemente líneas que han dado orígenes a los mapas. Del mismo modo, cuestiona la naturalidad con la que incorporamos estos y otros símbolos sin tan siquiera planteárnoslos. Ignacio García Sánchez en Amaurot World’s Fair escenifica la historia, de su construcción y narración del arte, las instituciones y el mundo académico. Por su parte, Susanna Inglada, inspirada por el libro Masa y poder de Elias Canneti, presenta Uñas y dientes, un proyecto de dibujo expandido que parte de lo teatral atendiendo a la utilización del cuerpo y las posturas corporales que se ejercen en relación al poder. Mientras, Raisa Maudit muestra su Pequeña serenata fallida, fruto de su fascinación y admiración por Wolfgang A. Mozart. Su instalación funciona como un espacio de invocación cuyo objetivo es contactar con otras dimensiones al tiempo que se invita al espectador a habitar el lugar. Por último, Lucia P. Moreno muestra My Advice to Eva, una instalación con la que plantea cómo entendemos actualmente la intimidad y la privacidad y cómo se construyen para ser proyectadas. Alude así a la nueva sociedad del espectáculo que está configurada por el constante consumo de la intimidad.

(Generación 2019 en La Casa Encendida, Madrid. Desde el 1 de febrero hasta el 28 de abril de 2019)