Representa el 3% del PIB en la economía española. Sin embargo, es uno de los pilares más denostados en los últimos años, junto a la educación y a la sanidad. A juzgar por la inacción administrativa durante la crisis del coronavirus, la cultura parece no tener el suficiente peso en la sociedad a pesar de haber representado el 3,6% del empleo total en España (690.300 personas) durante 2018. Más de 122.000 empresas tienen la cultura como actividad principal en nuestro país, lo que supone un aporte que ronda los 32.000 millones de euros. Pero no, la cultura no es esencial porque “primero va la vida y luego el cine” tal y como comentó en su primera rueda de prensa José Manuel Rodríguez Uribes, ministro de Cultura y Deporte, parafraseando a Orson Welles. Rueda de prensa que, cabe destacar, llegaba casi un mes después de que se decretara el estado de alarma. De estas palabras se resarce ahora Rodríguez Uribes y reconoce su falta de empatía con el sector cultural, justificándose con que “pasó en una rueda de prensa cuando había muchos fallecidos y no era el contexto más adecuado”.

Lo cierto es que esta crisis está pasando, y pasará, factura al mundo artístico que, además, no terminaba de salir de la crisis de 2008. Uno de los sectores que más vacila es el de las galerías y los distintos agentes que estas mueven (artistas, montadores, curadores, coleccionistas…). Desde exit-express.com hemos hablado con diferentes representantes de galerías y asociaciones para conocer cómo se enfrentan a esta crisis del coronavirus y qué reclaman por parte de la administración.

La falta de empatía que reconoce Rodríguez Uribes es algo inherente a la historia de la cultura. Frederic Pinya, director de la Galería Pelaires (Palma de Mallorca), cree que “en lo que respecta a la Cultura la inacción es una constante. Necesitamos la prometida bajada del IVA y una política seria y regular de adquisición de obras por parte de las instituciones locales. Las galerías de la periferia debemos recibir el apoyo de las instituciones que nos rodean”. Además, considera necesario recordar que en los últimos años los espacios públicos apenas han producido obras, lo que denota aún más la importancia del papel de las galerías y reconoce que “quizás es el momento de invertir directamente en el artista, uno de los agentes más afectados por todas las crisis sucesivas”.

Por su parte, Idoia Fernández, presidenta del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo y directora de NF Galería (Madrid), coincide en que “ha habido abandono en muchos aspectos durante años y políticas erráticas. Este es el principal problema a la hora de afrontar la situación actual: antes de estallar la pandemia ya era un sector muy frágil”. Por ello, considera necesaria la intervención de la administración en cuanto a adquisición de obras y crear “una política sólida de apoyo a la creación y en lo respectivo a la fiscalidad de las obras de arte”. Además, como presidenta de esta asociación que aglutina a galerías de arte contemporáneo de catorce comunidades autónomas, asegura que “a través de las asociaciones estamos realizando el trabajo de cara a la administración para afrontar la crisis” a la vez que espera que cuando se puedan retomar los proyectos “la colaboración entre galerías sea mucho más estrecha”.

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Desde la galería Moisés Pérez de Albéniz (Madrid), su fundador Moisés Pérez apela a precedentes históricos como el New Deal de 1929 que propuso Roosevelt, coincidiendo con la Gran Depresión, y en el que se defendía una mayor intervención del Estado para reactivar la economía. “El arte y la cultura no se quedaron fuera. Contribuyó a que la creación no se paralizase en esos momentos tan duros de crisis. Unos 5.000 artistas de aquellos años se sumaron a este plan que les ofrecía, entre otras cosas, 24 dólares semanales (unos 500 dólares de hoy) para que sus obras formasen parte de las colecciones de edificios públicos y oficiales de todo el país. De este proyecto, se beneficiaron artistas como Mark Rothko, Jackson Pollock, Diego Rivera, Lee Krasner o Willem de Kooning”, recuerda Moisés Pérez de Albéniz. Así pues, reclama la importancia de que “las instituciones competentes pongan de su parte y actúen con decisión a la hora de apoyar la industria cultural” porque cree que “es hora de ser justos y solidarios”. En esta misma línea se encuentra Juana de Aizpuru, fundadora de la galería madrileña que lleva su nombre, y que cree firmemente que “el mundo del arte se puede poner de nuevo en funcionamiento en poco tiempo, así que el máximo problema que vamos a tener va a ser el económico, por lo tanto la solución sería que el mercado tanto privado como público resucitara”.

No obstante, hay quienes en mayor o menor medida, sí están contentos con la actuación que se está llevando a cabo desde su comunidad autónoma. Es el caso de Rosa Santos, presidenta de LaVAC (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana) y cuya galería homónima se encuentra en Valencia, y que reconoce que “no hemos sufrido esa inacción por parte de los políticos. Desde un primer momentos hemos estado en contacto con ellos” aunque “bien es cierto que desde el Ministerio de Cultura las cosas parecen más complicadas”. Santos, como el resto, considera vital el impulso económico al sector ya que “este parón provoca que sea difícil enfrentarse económicamente a todos los gastos”.

Julio Criado, que dirige junto a Carolina B. Alarcón la galería Alarcón Criado (Sevilla), asegura que “se han abierto vías de comunicación con las diferentes administraciones. La Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Sevilla van a implementar medidas inmediatas de choque con partidas económicas para adquisiciones y líneas de ayuda”. Además, cree fundamental que desde el ministerio se “vertebre un proyecto para transformar la situación de los profesionales de la cultura y reconvertir el sector en un eje estratégico”.

Por su parte, Quico Peinado desde la galería Àngels Barcelona, cree que “es un momento muy complicado también para la administración, que tiene un presupuesto limitado y tiene que priorizar acciones y apoyar ideas que aporten valor”. A pesar de esto, asegura tener “una relación muy estrecha desde el ámbito asociativo de las galerías y somos conscientes de que las administraciones e instituciones públicas, como todos nosotros, también están haciendo un gran esfuerzo”.

A pesar de la situación crítica que se vive a nivel global y de la incertidumbre que aún rodea a la cultura y a las actuaciones que se llevarán a cabo, la mayoría de estos galeristas ven con perspectiva esta crisis y son capaces de ver el lado positivo de las circunstancias. Frederic Pinya considera que hay “que verlo como una oportunidad para reflexionar y analizar pero nunca para parar”. Admite que, aunque es muy complicado saber cómo va a afectar al mundo galerístico “en la historia de la galería hemos vivido varias crisis y las hemos superado trabajando duro y repetidamente adaptándonos a los nuevos tiempos, siempre de la mano de los artistas y de los coleccionistas”.

Por su parte, Julio Criado que cree es preciso que se muestre a un sector unido desde el que se pueda ser propositivo ya que “todo apunta a un mayor proteccionismo en los tiempos venideros y será absolutamente necesario potenciar el trabajo en proximidad”. Criado relata que en su galería habían logrado un equilibrio durante los últimos años gracias a las ventas, “ahora tendremos que encontrar nuevas herramientas y estrategias para desarrollar nuestra labor”, algo que no le asusta ya que asegura que “desde el 2008 permanecemos asentados en esa realidad de crisis”.

Desde Àngels Barcelona, Quico Peinado considera que hay que “aprovechar para reivindicar que las galerías son uno de los pocos espacios privados abiertos al público de entrada gratuita con una programación estable. Ahora hemos entrado en un periodo de incertidumbre que en cierta manera nos obliga a todos a repensar nuestra actividad”. Así pues, se enfrentan a esto planteando cuestiones como: ¿cómo podemos seguir siendo relevantes?, ¿cómo podemos mostrar el trabajo de nuestros artistas en el espacio virtual?, ¿a qué normalidad queremos volver? Peinado asegura que “es un momento difícil pero muy interesante. Pensamos que el rol y la visión del artista debe ser todavía más importante que antes de esta crisis”.

En la misma línea de replantear el trabajo y repensar sus acciones se encuentra Rosa Santos que cree que esta crisis afecta tanto en el ámbito económico como conceptual: “En nuestro pensamiento a la hora de enfrentarnos a nuestro trabajo, es una oportunidad única para repensar el funcionamiento del sistema artístico”. Santos asegura que esta situación la afrontan desde la reflexión: “Es un momento de parada obligada, es cuando hay que detenerse a pensar sobre lo que se ha sido y lo que queremos seguir siendo en nuestro proyecto. Es ahí donde está el análisis sobre qué será esa llamada poscrisis”.

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Idoia Fernández, con NF Galería, también se enfrenta a esto “cambiando muchos de los planteamientos que hemos tenido estos últimos años” y aprovechando la coyuntura para adaptarse a lo que creen que va a ser una situación diversa.

Parte de esos cambios pasan por la adaptación digital y una mayor actividad en este formato, algo que durante esta crisis del coronavirus ha sido primordial tanto para instituciones como centros de arte, galerías o artistas. El principal problema de esto es que “no sabemos el interés que despierta en clientes y coleccionistas que están (como es de entender) preocupados de cómo salvaguardar sus empresas”, admite Pérez de Albéniz. Además, reconoce que es muy difícil llegar a hacer online “todo el trabajo que se desarrolla presencialmente en la galería, ferias etc.”, por lo que su estrategia durante este confinamiento ha sido proporcionar una información más visual: “Para nosotros la información telemática debe adaptarse al criterio del menos es más”.

Por su parte, Julio Criado cree que “hay canales que se ajustan mejor que otros a esta nueva situación comunicativa” por lo que apuesta sobre todo por los trabajos de vídeo: “Son herramientas con mucho potencial para estos momentos. El día 13 de marzo emprendimos un programa especial de vídeo con piezas de los artistas de la galería disponibles en abierto”. Con Criado coincide también Quico Peinado que reconoce que “lo interesante de lo virtual es que no tiene fronteras” y que ya están analizando cómo mostrar el trabajo de sus artistas y cómo programar online. Además, apuesta también por “explorar fórmulas como exposiciones online solo de video, ya que es el medio más afín a las pantallas”.

No obstante, hay quienes no terminan de ver cómo puede beneficiar la experiencia online al arte. Rosa Santos considera que el desarrollo de las propuestas online sucederán pero de una forma aún desconocida: “es importante esa experiencia pero está por desarrollar”. Pinya, desde Pelaires, admite que “en ningún caso lo planteamos como sustitución de la experiencia de vivir el arte en directo y en persona, que es como realmente puede conmoverte y hacerte sentir”.

Más tajantes se muestran Idoia Fernández y Juana de Aizpuru ante esta cuestión. “La experiencia “física”, directa, con la obra de arte pensada para ser vista es al final imprescindible. Y no me gustaría que tras estos meses llegásemos a pensar lo contrario”, reconoce Fernández. Opinión que comparte Juana de Aizpuru que considera que “no es lo mismo, ni parecido” y que sigue apostando por el arte en directo y el contacto directo con artistas, coleccionistas y galeristas.

En lo que sí coinciden todos es en cómo han manejado esta situación para con sus artistas. La respuesta es unánime: lo más importante es que los sientan cerca, que vean que se sigue contando con ellos y que existe un futuro. El contacto es constante, como también lo es la colaboración bilateral aportando reflexiones e ideas para afrontar la poscrisis de la mejor forma posible.

El futuro para la cultura, para el arte contemporáneo, es incierto pero, en palabras de Frederic Pinya: “Esta crisis puede acabar con los artistas que no tengan nada que decir, pero en ningún caso con la creatividad y con el buen arte”.