Con la muerte de Lotty Rosenfeld (Carlota Eugenia Rosenfeld Villarreal, Santiago de Chile, 1943) el 24 de julio pasado a causa de un cáncer de pulmón, desaparece una de las artistas más carismáticas y queridas del panorama artístico latinoamericano. Artista conceptual, cercana a Fluxus fue una de las referencias esenciales del arte político y feminista de Latinoamérica. Formada en la Universidad de Chile, constituyó en 1979, junto con Raúl Zurita, Fernando Balcells, Diamela Eltit y Juan Castillo, el colectivo C.A.D.A. (Colectivo de Acciones de Arte), realizando intervenciones de lectura política y poética en el espacio público y críticas con la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Una milla de cruces sobre el pavimento

Recientemente había vuelto a la primera línea informativa con su participación en la exposición Radical Women: Latin American Art, 1960–1985, que tuvo lugar en Los Ángeles en 2017 y por la adquisición por el MOMA de Nueva York, en 2019, de una edición de su famosa obra Una milla de cruces sobre el pavimento. Este es su trabajo más conocido, la intervención de la demarcación divisoria de una carretera mediante la cual convertía una línea en una cruz, realizada en Santiago de Chile en 1979 durante la dictadura militar de Pinochet. Esta obra se reprodujo y volvió a instalarse varias veces en diferentes lugares del mundo, todos ellos con una fuerte carga política e histórica: frente al Palacio de La Moneda en Chile, la Casa Blanca en Estados Unidos, la Puerta de Alcalá en Madrid, el Arco del Triunfo en París, la Puerta de la India en Nueva Delhi o la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

El feminismo, su colaboración con la lucha del pueblo Mapuche y su abierta rebeldía contra cualquier poder excesivo, marca una obra y una personalidad no solo pionera sino que dio luz a toda una generación de artistas posteriores a ella, que hoy la lloran y confirman su trabajo y su ejemplo como una de las bases del arte actual chileno.