El artista filipino David Medalla ha fallecido este 28 de diciembre, dejando un legado artístico importantísimo para el arte internacional. Durante su trayectoria, Medalla ha destacado por su forma de experimentar con materiales, procesos y las reacciones del mismo público, siendo pionero en el arte cinético y la estética relacional, entre otras corrientes del arte contemporáneo. El artista nace en Manila en 1942, ciudad que deja para estudiar becado en la Universidad de Columbia de Nueva York. Al finalizar sus estudios, viaja a Europa para emprender su carrera artística. Poco después, ya en la década de los sesenta, Medalla estaba exponiendo en París y Londres, en una época donde el arte cinético de Tanguely y Takis estaba en pleno alza. Aquí encontramos sus célebres piezas Cloud Canyons, que, como su nombre indica, eran tubos que expulsaban burbujas de jabón constantemente a través de la fuerza de una bomba. A diferencia del artificio que desprendían las obras de los otros artistas cinéticos, los cañones de Medalla funcionaban de una manera orgánica, generando burbujas que explotaban lentamente. De esta forma, Medalla construía generadores de vidas infinitas y fútiles, de un lirismo encantador. 

Tras experimentar con otras máquinas que expulsaban humo, Medalla comenzó a centrarse en procesos de creación abiertos, donde el resultado final de la obra siempre estuviese sujeto a la intervención del público. A Stitch in Time se consolida como una de las primeras incursiones del arte occidental en las prácticas participativas, donde el artista filipino concibe el bordado de hilos y objetos varios como un proceso a la vez íntimo y público. De las muchas transformaciones que se han dado de la obra, destaca los enormes paneles que Medalla invita a los espectadores a que intervengan con los diseños que deseen, creando no solo una pieza con resultados impredecibles sino pequeñas comunidades a través del trabajo manual. En este sentido, podríamos decir que David Medalla se ha interesado siempre en un arte fluido, centrándose en las posibilidades que da abrir el proceso creativo al azar y, en definitiva, a la vida misma. 

Otro de los grandes logros de su carrera tiene que ver con su faceta de dinamizador de la escena artística londinense. En 1964, funda la galería independiente Signals junto a Gustav Metzger, Marcello Salvadori, Guy Brett y Paul Keeler. El espacio rápidamente se consolidó como un referente en el panorama emergente de la capital británica, donde no solo se exponían nombres relevantes de la escena, sino también traían a artistas muy reconocidos del exterior. Sin embargo, su servicio de comunicación cobró incluso más importancia; el Signals Newsbulletin llevaba las últimas noticias a la puerta de sus suscriptores, difundiendo los trabajos de artistas tan célebres como Hélio Oiticica, Lygia Clark o Jesús Rafael Soto. Desde su implosión como artista en esta década, Medalla no ha cesado de trabajar y exponer en los centros y bienales más reconocidas, como el MACBA, la Hayward Gallery, la Haus der Kunst de Múnich, la Documenta de Kassel o la Bienal de Johannesburgo.