La Fundació Antoni Tàpies acoge una exposición con un proyecto de Hannah Collins, que pone el foco en la figura del arquitecto egipcio Hassan Fathy. El trabajo de Collins es especialmente conocido por la compleja dimensión documental de sus fotografías, que se presentan en grandes formatos o en secuencias que reúnen varias imágenes de un mismo lugar. Sus instalaciones de carácter cinemático han fundido aspectos de la memoria colectiva, la historia y la vida cotidiana. Con su enfoque observacional despliega relatos surgidos de localizaciones geográficas remotas. Sus imágenes generan una profundidad de campo que va más allá de la percepción de aquello que es local. Collins utiliza la fotografía para llevarnos a lugares distantes; lugares comunes que en acabarán pareciendo monumentos en sus obras.

El proyecto que se presenta en la Tàpies, el arquitecto Hassan Fathy emerge como el espectro de un legado moderno vernáculo olvidado, a través de las fotografías de Collins, ya sea montadas en una secuencia y proyectadas como un film o presentadas en grandes formatos. A través de la fotografía, las arquitecturas de Fathy se redime de la decadencia y la ruina que las amenaza. El trabajo que la artista ha desarrollado alrededor de esta figura se podría entender como una colaboración que sólo es posible a través de la fotografía. Una acción que va más allá del tributo a la memoria de los proyectos utópicos realizados por Fathy, y que constan como una de las contribuciones más importantes en los campos de la arquitectura y el urbanismo del mundo árabe.

(Escribiré una canción y la cantaré en un teatro rodeada por el aire de la noche en la Fundació Antoni Tàpies, Barcelona. Desde el 21 de junio hasta el 13 de octubre de 2019)