Hubo un momento en las vanguardias en que los artistas querían ir más allá de lienzo. A través del gesto, de un “mordisco espacial”, el asesinato de la pintura se materializó de la mano de Lucio Fontana y sus incisiones con un cuchillo en la superficie pictórica. El Museo Guggenheim de Bilbao presenta una gran exposición retrospectiva sobre el artista argentino, una de las más extensas que se ha hecho en los últimos años. La historiografía reciente ha insistido en la aportación de Fontana (1899, Rosario de Santa Fe, Argentina – 1968, Comabbio, Italia) a la vanguardia de los años cincuenta. A partir de 1958, Fontana comienza a realizar las famosas incisiones en sus obras, que van más allá de la mera experimentación con formas o materiales. Se trata de una respuesta al contexto sociopolítico –la Guerra Fría, la conquista del espacio– que precipitó la reflexión sobre los límites conocidos, la ocupación del territorio, la redefinición de las fronteras políticas y físicas y el estupor que generó la II Guerra Mundial.

Fontana es uno de los exponentes del llamado espacialismo, movimiento coetáneo al expresionismo abstracto que defiende la idea de tridimensionalidad en la pintura. Lucio Fontana. En el umbral está organizada por el Metropolitan Museum of Art, Nueva York, en colaboración con la Fondazione Lucio Fontana, Milán, y el Museo Guggenheim Bilbao. La muestra está comisariada por Iria Candela, Estrellita B. Brodsky, curadora de arte latinoamericano en Metropolitan Museum of Art, y Manuel Cirauqui, curador del Guggenheim Museum de Bilbao. Incluye, además, una selección de pinturas, esculturas, cerámicas, dibujos y “ambientes”, realizados entre 1931 y 1968.

(Lucio Fontana. En el umbral en el Museo Guggenheim de Bilbao. Del 17 de mayo hasta el 29 de septiembre de 2019).