El Museo Universidad de Navarra ha inaugurado una exposición que invita a explorar la gestación de la obra de arte, el proceso creativo de los artistas y a reflexionar sobre su papel. La muestra El Resto recoge obras de Irma Álvarez-Laviada, Miren Doiz, Esther Gatón, Guillermo Mora y Wilfredo Prieto y acerca restos de taller, experimentos fallidos, efectos colaterales…, más que objetos finales pensados para ser consumidos como productos. Esta exposición colectiva es el resultado de la mejor propuesta de Trabajo de Fin de Máster del Master in Curatorial Studies del Museo por lo que está comisariada por Marina Alonso, Pau Cassany, Sofía Enríquez y Dailey Fernández. Su objetivo ha sido trabajar como equipo y generar un exposición que abriese interrogantes sobre el comisariado y los procesos artísticos. Para ello, han mantenido un diálogo constante con los artistas y llegar así a un acuerdo conjunto en cuanto a la selección de obras. El interés principal de los comisarios era trabajar sobre el proceso artístico, lo que derivó en el concepto de «resto».

Las obras que se presentan de Álvarez-Laviada son muy diferentes. Se centra en el material de embalaje como piezas que contienen un cierto índice de negación, que hablan de la ausencia. Podrán verse sus obras: Sin título (Lo necesario y lo posible VI) (2019) y Lo necesario y lo posible II (2015). Doiz ha presentado su trabajo La forma dada (2019-20) y uno de estos murales está terminado después de la cuarentena. Para ello recuperó el papel que utilizó en la fachada de la galería Moisés Pérez de Albéniz, lo ha recubierto sobre retales y maderas de otras obras y han dado como resultado este «resto».

Por su parte, Mora ha presentado cuatro obras basadas en la idea de superposición, ocultación y desvelo. Cada pieza tiene su título, con dos fechas, como 2015 en 2019. Por un lado, es el año de realización y, por otro, el de dibujos que esconden bajo sus capas. Funciona como una cápsula del tiempo que funciona como un contenedor, no solo simbólico, sino también físico. La muestra recupera la obra que Gatón estuvo pintando en el pasillo de su piso alquiler durante un año. Esta obra era el interior de una ballena y ahora se rescatan todos los restos que se generaron en torno a ese proyecto. Por el último, Prieto toma como punto de partida el cuestionamiento del lenguaje, concretamente dos expresiones: pasarse la patata caliente y cara o cruz. De este mismo modo se llaman las obras. Ambas son intentos de obras que, por problemas técnicos o científicos, no pudieron llevarse a cabo. Ahora se recogen los bocetos, las ideas y las investigaciones que llevó a cabo en su momento.

(El resto en el Museo Universidad de Navarra, Pamplona. Desde el 25 de junio de 2020)