Como ya han hecho la Fundación Mapfre y el Centro Botín, entre otras instituciones, el Museo Reina Sofía (Madrid) ha anunciado su programa de exposiciones para el 2022. Entre las variadas propuestas, se pueden destacar las muestras dedicadas a la evolución del arte gráfico desde la primera mitad del siglo XX hasta la actualidad: De Posada a Isotype, de Kollwitz a Catlett y Giro gráfico: como en el muro la hiedra, que comenzarán en los meses de marzo y mayo, respectivamente. Se trata de una de las técnicas que, sin haber gozado de una gran preeminencia en la historiografía tradicional, ha adquirido una gran relevancia como herramienta de reivindicación social debido a su inmediatez y vasta circulación.

Además, el museo ha programado una serie de exposiciones monográficas entre las que destacan las dedicadas a los artistas españoles Néstor Sanmiguel y Manolo Quejido que albergará el Palacio de Velázquez del Parque del Retiro. La presencia de mujeres artistas será significativa con las muestras de Margarita Azurdia, que permitirá al público conocer la obra de una de las artistas más emblemáticas de Guatemala; Pauline Boudry y Renate Lorenz, con una obra específicamente producida para el Palacio de Cristal; o Alejandra Riera y Leonor Serrano Rivas, quienes presentarán sendos proyectos sobre la forma de crear lugares y otros mundos.

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Hannes Meyer, Los volcanes de Santa Clara

Bunga, Tosquelles o fotografía documental en el Reina Sofía

La agenda se completa con una singular instalación del artista Carlos Bunga, y con las exposiciones dedicadas a la editorial Something Else Press que el artista, músico, poeta y editor Dick Higgins puso en marcha en la década de los 60 como plataforma de activación de prácticas experimentales, o la muestra centrada en la figura del psiquiatra catalán Francesc Tosquelles, que reivindicó la dimensión situada de la terapia institucional desde el hospital de Saint-Alban-sur-Limagnole poniendo el acento en la actividades creativas en el contexto del art brut y del surrealismo.

Otra exposición rastrea la protohistoria de la fotografía documental desde 1838 hasta 1917, reuniendo materiales originales desde daguerrotipos y fotografías en calotipo hasta álbumes y publicaciones. Con ella se completa una teatrología sobre el papel de la fotografía que el Museo inició en 2011 con la exposición Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939.