Alicia Framis (Barcelona, 1967) lleva a cabo trabajos artísticos multidisciplinares, con los que construye discursos sociales y feministas implicados sobre el mundo en que vivimos, cómo lo habitamos y sobre nuestras interrelaciones humanas. La exposición Pabellón de género, comisariada por Margarita de Aizpuru y que puede verse en la sala Alcalá 31 hasta el 27 de enero, reflexionar sobre la posición de la mujer en la sociedad.

El proyecto Pabellón de género está estructurado en dos bloques de trabajo. El primero tiene que ver con los espacios, las arquitecturas y las habitaciones. Como puede verse en las fotografías de la pieza One night tent (2002), donde se muestran trajes reversibles que se transforman en una habitáculo para tener relaciones sexuales; en Habitación de la arquitectura prohibida (2017), en la cual ofrece construcciones de viviendas no binarias y para plurales formas de convivencia; en la instalación Arquitectura secreta (2009), donde los hombres ofrecen planos de lugares prohibidos para las mujeres a cambio de un par de zapatos de la marca Alicia Framis; en la pieza Hijas sin hijas (1997) que, inspirada en el artista Daniel Buren, ofrece un espacio para el encuentro de mujeres; y la Habitación del grito (2013), donde el público puede transformar un grito en un vaso con formas singularizadas, mediante una impresora 3D.

El segundo bloque es claramente performativo. En el ámbito de la acción-manifestación contra la violencia de género, encontramos la performance Secret Strike Lleida (2005). También, en  la confluencia entre las performances y la moda se incluyen obras como MAMAMEN (2004), una serie de trajes de hombres especiales que transportan a bebés o los trajes de la colección de moda anti_dog, antiviolencia de género y antirracismo, usados en performances colectivas de mujeres.

En torno a la explotación infantil, Framis muestra la pieza Not for sale (2007-2008-2009). Mientras que en el ámbito del cuerpo y sus límites se presenta la acción, que se convierte en instalación Forbidden people (2017). Por último, la nueva performance The walking ceiling (2018) consiste en un alegato al techo de cristal social, laboral y político discriminatorio que aún soportan las mujeres.

(Pabellón de género de Alicia Framis en la sala Alcalá 31, Madrid. Hasta el 27 de enero de 2019)