En la periferia, pero a la vez en el centro de Europa. El Musée de L’Elysée en Lausana, Suiza, fue el primer museo europeo dedicado exclusivamente a la fotografía. Creado en 1985, está situado en una mansión neoclásica frente al impresionante lago Lemán. Originalmente sirvió para alojar la colección de estampas del Gobierno del Canton de Vaud, pero fue Charles-Henri Favrod quien lo transformó en museo. La distribución espacial lo convierte en un lugar acogedor, familiar, donde subir las escaleras parece un acto de intimidad más que propio del tránsito de un centro expositivo. La programación que se desarrolla suele ser temporal, pero su archivo alberga una enorme colección de fotografías que abarca todo tipo de técnicas del siglo XIX y del s. XX: desde daguerrotipos hasta tiradas numéricas. Igualmente podemos encontrar negativos, planchas de contactos, y diferentes géneros: fotografía artística, documental, fotoperiodismo, retrato de estudio, álbumes privados o fotografía de viaje. Sus fondos cuentan con más de un millón de fotografías, incluyendo además una colección de 600.000 negativos. Entre los artistas ahí representados podemos mencionar a Sabine Weiss, René Burri, Suzi Pilet, Jean Mohr, el escritor y aficionado a la fotografía Nicolas Bouvier o Ella Maillart. Cabe mencionar también el fondo fotográfico de Charles Chaplin, compuesto por más de 10.000 fotografías. Dado el fuerte arraigo de la familia con la zona- recordemos que Chaplin decidió establecerse en Suiza a consecuencia del macarthismo y la caza de brujas- sus descendientes decidieron donar la colección a la fundación del museo.

Actualmente se muestran dos exposiciones temporales que profundizan en esta visión histórica de la fotografía. Por un lado, A myth of two souls, del artista franco tamil Vasantha Yogananthan. Fotógrafo autodidacta nacido en 1985, Yogananthan pertenece a una generación interesada en difuminar las líneas entre la ficción y la realidad. Este proyecto está inspirado en el Râmâyana, obra fundamental de la mitología hindú, que se emplea en esta ocasión como una invitación al espectador occidental a que conozca India más allá del exotismo. Por otro lado hasta el 5 de mayo se exhibe una exposición retrospectiva sobre la obra de Martine Franck, fotógrafa ligada a la agencia Magnum y fundamental en la innovación compositiva de la fotografía. Impulsada por iniciativa de la Fundación Henri Cartier-Bresson de París, está compuesta por cerca de 140 fotografías que plasman la profundidad de la obra de Franck. Esta fue cofundadora de la agencia Viva en 1972 y miembro de Magnum desde 1983. Periodista, reportera y retratista, Martine Franck llegó a la fotografía a través de un enfoque personal en gran parte relacionado con sus viajes por Asia y Europa. Cuando decide dedicarse profesionalmente a la imagen, comienza a centrarse en temas que sus colegas apenas abordan, como el mundo del trabajo, las mujeres, la vejez, la solidaridad o el humanitarismo. Su obra destaca en la precisión compositiva (fue una auténtica maestra en cuanto a la estructura visual y el trabajo con los diferentes planos fotográficos) y en el cuidado a la hora de concebir los retratos. Entre las figuras que fotografió encontramos a Balthus muy bien acompañado de su gato, Diego Giacometti (hermano del escultor), Agnès Varda rodeada de latas antiguas de película, Paul Strand trabajando en su jardín o el mismo Foucault, mirando inquisitivo a cámara. Marc Donnadieu, conservador jefe del Museo de L’Elysée y co-comisario de la muestra junto a Agnès Sire, directora artística de la Fundación Henri Cartier-Bresson, afirma: “Martine Franck demostró que la fotografía no era un momento de lucidez, de inspiración, sino una verdadera profesión, un trabajo, una disciplina”. Quizá esto es lo que se pretende reflejar en las actividades educativas que acompañan la exposición, y que se desarrollan en el mismo espacio expositivo. A través de diferentes dispositivos se pretende mostrar tanto los temas como la técnica que empleaba la fotógrafa.

Pero el Musée de L’Elysée va más allá de lo puramente expositivo. Con la intención de crear “vasos comunicantes”, en palabras de Julie Maillard, responsable de comunicación del museo, se diseñan y coordinan actividades que buscan crear otras conexiones con el público y con la comunidad de espectadores. Uno de los platos fuertes es La nuit des images. Cada verano el museo abre sus puertas (y sobre todo su impresionante jardín) para crear un evento en torno a la fotografía, la música y el vídeo. Consolidado como uno de los más destacados eventos culturales de Lausanne, La nuit des images constituye también un  trampolín para jóvenes artistas, contribuyendo, además a la creación de comunidad en torno al propio museo. En la misma línea de apoyar la creación, cada año se impulsa el premio Elysée, concebido para fomentar la producción en el campo de la fotografía. Resultado de la colaboración entre el propio museo y Parmigiani Fleurier, el concurso apoya económicamente a jóvenes fotógrafos que estén en proceso de creación de un proyecto, con una publicación posterior que lo refleje.

Respecto al futuro de la institución, el proyecto que está en el horizonte es Plateforme10. La ciudad de Lausana y el estado de Vaud agruparán a tres de sus instituciones culturales más emblemáticas en un solo espacio. El Musée Cantonal de Beaux Art, el Musée de design et d’arts appliqués contemporains (mudac) y el Musée de l’Elysée compartirán un nuevo emplazamiento justo al lado de la estación de tren de la ciudad. El proyecto, de una escala sin precedentes en Suiza, apunta a situar a Lausana como una referencia en cuanto a innovación cultural.