El Museo San Telmo acoge hasta el 30 de agosto de 2020 la exposición El diablo, tal vez. El mundo de los Brueghel. La muestra explora un territorio muy fértil en la tradición artística, la tríada «tentación-pecado-demonio», a partir de un cuadro de la colección del Museo Nacional de Escultura, Las tentaciones de San Antonio, de Jan Brueghel de Velours, que sirve de “hilo rojo” para conducir obras y escenas, técnicas y estéticas, el pasado y el presente, en torno a un núcleo protagonizado por la familia Brueghel. Estos, junto a otros pintores flamencos y alemanes, exploraron este tema con atrevimiento hasta llegar a convertirlo en un género artístico –que duró poco más de un siglo– cuyas obras llegan hasta nuestros días y se tornan tan enigmáticas como inaccesibles. Así, el artista Antoine Roegiers explora con los nuevos medios digitales la modernidad que alcanzaron los pintores flamencos. La obra de Roegiers ahonda en esa tradición pictórica de los Países Bajos, que tiene en Bosco y Brueghel a sus grandes maestros, y prosigue hasta nuestros días en personalidades tan distintas como Magritte, Broodthaers o Jean Fabre.

Roegiers pretende explorar el mayor hallazgo visual de Brueghel: la simultaneaidad de la acción. En sus estampas todo sucede al mismo tiempo: la sincronía de miniacontecimientos, la profusión de microrrelatos, el patchwork de escenas que colman el paisaje, al que otorga una gran profundidad, y que va ubicando en primeros, segundos, terceros y últimos términos (hasta nueve planos superpuestos). Roegiers reinventa esa profundidad, esa tercera dimensión de la que el grabado solo da un ilusión fingida.

(El diablo, tal vez. El mundo de los Brueghel en Museo San Telmo, San Sebastián. Hasta el 30 de agosto de 2020)