William Klein siempre tuvo muy presente la frase de Robert Capa que dice «si tus fotos no son lo bastante buenas es que no te has acercado lo suficiente», tan presente que la convirtió en su máxima durante toda su trayectoria y le impulsó a estar lo bastante cerca de sus sujetos desde el principio. Es en esta trayectoria en la que se centra la exposición William Klein. Manifiesto que acoge el Espacio Fundación Telefónica y que constituye la primera gran retrospectiva de William Klein en España. Esta exposición ya ha itinerado anteriormente por otros centros como el Centre Pompidou, la Tate Modern, FOAM o el C/O de Berlín y presenta una monográfica que reafirma la obra visionaria de Klein como una de las más destacadas del siglo XX, poniendo en relieve su visión clara del núcleo de la sociedad moderna. Esta muestra, comisariada por Raphaëlle Stopin, propone unir todos los segmentos de la obra pictórica, fotográfica, gráfica y cinematográfica del artista y redescubrir a su paso las siluetas del boxeador Mohammed Ali bailando en el cuadrilátero o del judoca Shinohara luchando.

El objetivo de esta exposición es, a través de 245 obras y documentos, desplegar todas las vidas creativas de Klein: sus tempranas pinturas, sus experimentos fotográficos abstractos, sus series de grandes ciudades, sus contactos pintados, su trabajo para revistas de moda, sus películas y proyecciones… Todas sus obras funcionan como un compendio que se nutren unas de otras en una conversación constante y duradera. Klein comienza su trayectoria a principios de los 50 centrándose en la sombra y la luz fotográfica. Para ello, se traslada a París para estudiar en la Sorbona y se centra en construir su propia colección de pinturas abstractas. En 1954 viaja a Nueva York y conoce a Alexander Libermann, director artístico de la revista Vogue, que lo contrata y revoluciona la fotografía de moda gracias a su método: colocar maniquíes en la calle. Pero pronto su mirada se vuelve hacia el ser humano: comienza a retratar a hombres, mujeres, adolescentes, ancianos, niños, trabajadores, aristócratas… Los múltiples rostros reflejados en las obras narran la historia de una humanidad cosmopolita, ruidosa, alegre, vivida y observada por Klein. La estética de su obra pone de manifiesto el movimiento que se estaba viviendo en ese siglo; una época de cambios, creaciones y revoluciones. Klein toma las calles, se mezcla con la multitud, recorre las aceras de Harlem, el Bronx o la Quinta Avenida. Sus fotografías no son posados ni se toman a escondidas. Son cercanas, personales. Todo esto queda patente en la exposición que podrá verse en Madrid hasta el 22 de septiembre de 2019.

(William Klein. Manifiesto en Espacio Fundación Telefónica, Madrid. Desde el 7 de junio hasta el 22 de septiembre de 2019)