El Centre Pompidou inaugura el próximo 5 de junio la mayor retrospectiva realizada en Francia dedicada a Dora Maar. La muestra, que ha sido comisariada por Damarice Amao y Karolina Ziebinska-Lewandowska, podrá verse hasta el 29 de julio. Con esta gran exposición invita al espectador a descubrir todas las facetas del trabajo de la artista a través de más de 500 obras y documentos: desde su etapa como fotógrafa surrealista en los inicios hasta la de pintora, con la que consiguió un reconocimiento unánime. El principal objetivo de la muestra es reposicionarla como artista por derecho propio y arrancarla del rol de modelo o musa a la que históricamente se le ha relegado debido a su relación con Picasso. Un rol que, por suerte, poco a poco va dejando atrás en pos de su posición artística. En la muestra que acoge el Pompidou se sigue la trayectoria desde sus primeros encargos para moda y publicidad hasta su compromiso político que deja patente en sus fotografías de calle, pasando por su incursión en el movimiento surrealista.

Dora Maar se formó como fotógrafa a finales de los años 20 tras cursar estudios de artes gráficas en el Comité des Dames de la Union des Arts Décoratifs, por tanto pertenece a esa generación de mujeres que se emanciparon profesional y socialmente a través de la fotografía al igual que otras artistas como Laure Albin Guillot, Rogi André, Nora Dumas o Germaine Krull. Dora Maar sentía predilección por el trabajo de estudio, al igual que su mentor Emmanuel Sougez, lo que le llevó a asociarse con el decorador de cine Pierre Kéfer para abrir el estudio Kéfer-Dora Maar. A raíz de esta asociación se pudieron especializar en el retrato, en la moda y en la ilustración publicitaria. No obstante, Dora Maar explora fuera del estudio movida por su interés por las desigualdades sociales y a partir de 1933 comienza a fotografiar la juventud popular de las Ramblas de Barcelona; de La Zone, barrio marginal de París; y los marginados de la sociedad inglesa. Es a partir de 1933 también cuando conecta con los surrealistas gracias a la complicidad intelectual y artística, y los invita a muchos de ellos a posar en su estudio. Al hacer suyo el inconsciente, la búsqueda del mundo interior, Dora Maar pone su técnica al servicio de múltiples fotomontajes y fotografías enigmáticas como se ve por ejemplo en El simulador. 

A partir de 1939 la obra de Dora Maar vira hacia la pintura y cada vez ocupa más espacio en su búsqueda artística. En un principio se ve inspirada por cuadros de corte íntimo impregnados de un sentimiento de soledad pero más tarde se centrará en el paisaje que la lleva a una abstracción gestual a partir de la segunda mitad de los años 50. No obstante, no es hasta 1998 cuando se encuentra en su taller la mayor parte de su producción como pintora que, a partir de junio, estará al alcance de todo el público en París.

(Dora Maar en Centre Pompidou, París. Desde el 5 de junio hasta el 29 de julio de 2019)