“No capta el mundo con la cámara. Intenta deshacerse de las ideas preestablecidas sobre lo que ve antes de sondearlas a fondo con su instrumento preferido: la imagen fotográfica”, así hablaba Nadine Gordimer en 1983 sobre la fotografía de David Goldblatt, una definición más que acertada sobre la obra de este fotógrafo que ya está considerado como uno de los esenciales del siglo XX y figura clave en la escena fotográfica sudafricana tras más de 60 años de trayectoria artística. Ahora, el Centre Pompidou dedica por primera vez una retrospectiva a Goldblatt y ofrece un recorrido inédito por su trabajo. La muestra, que podrá verse hasta el 13 de mayo, reúne desde los ensayos de juventud hasta las imágenes más recientes a través de más de doscientas fotografía, un centenar de documentos y películas en las que el propio artista comenta su obra para enseñar al público a mirar con una vista consciente y analítica. La fotografía de Goldblatt siempre ha estado impregnada del deseo de transmitir, algo que queda patente en la exposición. Su obra cuenta la historia de su tierra natal, su geografía y su gente, manteniendo una tensión singular entre sujetos, territorio, política y representación. En la muestra se exhiben series importantes y otros conjuntos más desconocidos, como las primeras imágenes que tomó en Johannesburgo. También se pueden ver las impresiones de trabajo de la serie On the Mines, una de las más reconocidas del artista. El centro parisino ofrece a los espectadores una buena oportunidad para descubrir y redescubrir el trabajo imprescindible de Goldblatt.

Por otro lado, el Centre Pompidou también acoge hasta el 28 de mayo una exposición dedicada a Vincent Meessen que se enmarca en la línea del pabellón de Bélgica en la 56ª Bienal de Venecia en 2015, con Personne et les autres donde invitó a una decena de artistas provenientes de los cinco continentes que introdujeron miradas críticas sobre las formas, relatos y encuentros. A la rigidez de las rejas, físicas o mentales, de la modernidad colonial, contestaban con imaginarios revolucionarios y mestizos. Meessen trabaja con un entramado de signos, imágenes y relatos ocultos que proponen una actualización poética y polémica de la historia a través de medios como la imagen en movimiento, la imagen impresa o el sonido. En esta exposición, en primer lugar, aparece una versión cinematográfica de One.Two.Three, la obra audiovisual presentada en Venecia y recientemente adquirida por el Centre National des Arts Plastiques. Este trabajo recoge la participación de un grupo de estudiantes congoleños en la aventura situacionista de mitad de los años sesenta, tanto en París como en Bruselas. También se recogen otros trabajos que problematizan la cosificación de la que Mayo del 68 está siendo objeto; tratan de recordar otros levantamientos importantes que se dieron en Dakar o en Kinshasa. En ambos casos, Vincent Meessen se interesa por el recorrido singular de esos jóvenes intelectuales africanos que se cruzaron directa o indirectamente con la Internacional Situacionista.

(David Goldblatt en el Centre Pompidou, París. Hasta el 13 de mayo de 2018)

(Vincent Meessen en el Centre Pompidou, París. Hasta el 28 de mayo de 2018)