El Museo Oteiza acoge el proyecto expositivo Aflorar, realizado específicamente por el artista David Bestué para este centro. Se trata de una intervención escultórica formada por un conjunto de obras en las que la tensión entre forma y materia aparece mediada por los procesos de transformación de los materiales utilizados. Las obras de Bestué parten de elementos de condición  orgánica y perecedera, que sitúan la escultura en el umbral entre lo fijado por la forma y el volumen y lo que, por su condición vital, se escapa a cualquier voluntad de contención.

Frente al uso de materiales como piedra, madera o hierro, que han configurado gran parte del proyecto escultórico del siglo XX, en el que se inscribe el propio Oteiza, Bestué contrapone una escultura realizada con elementos como sal, flores, laurel, arena, azúcar o humo, entre otros. Muchos de estos materiales como el laurel o la rosa, están culturalmente asociados, además, a la representación de lo efímero y fugaz, lo que marchita con el paso del tiempo.

En el proceso de elaboración de las piezas, Bestué filtra y tritura los elementos hasta conseguir una materia líquida que formaliza mediante el uso de moldes, capturando e inmovilizando lo vertido en su interior. Las piezas adquieren formas aparentemente básicas como lingotes, esferas, pilares o ladrillos, si bien contienen la memoria de la organicidad y el registro vital de los materiales, que rebasan la forma preestablecida. Su elección, así como la técnica realizada para la elaboración de estas piezas, amplifican la posición que ocupa una escultura que, liberada de la condición de permanencia, dispone una temporalidad determinada por las condiciones perecederas de sus materiales.

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Este proyecto se sitúa, por tanto, en una posición crítica ante la escultura de la modernidad y su significación en el uso de materiales considerados nobles,  con la presencia de fragilidad de elementos aparentemente residuales, que remiten a contextos marcados por lo cíclico y vital, condiciones esenciales que determinan este proyecto escultórico.

De este modo, se generan unas obras dotadas de una singular poética, que se confrontan  con la escultura de Oteiza, si bien comparten también lugares de encuentro. Se trata, en ese caso, de la presencia del concepto de estela, que Oteiza manejó en obras en las que “la vida se transmite y se prolonga”, como señaló,  y que Bestué utiliza también en piezas como Bolardo de arena de la playa de Riazor (Samuel), referidas a Samuel Luiz, el joven asesinado en La Coruña en 2021.

(Aflorar, en Museo Oteiza, Navarra. Hasta el 15 de octubre de 2022)