El Centro Niemeyer presenta una muestra retrospectiva sobre el fotógrafo valenciano Gabriel Cualladó, el artista que, en 1994, se convirtió en el primer ganador del Premio Nacional de Fotografía de España. Comisariada por Antonio Tabernero, la exposición propone la revisión de la obra de uno de los grandes maestros de la fotografía española. Desde siempre, Cualladó se consideró a sí mismo como un fotógrafo amateur, no obstante, terminó generando una producción muy valiosa para comprender la fotografía española de la segunda mitad del siglo XX, no solamente por su dimensión poética y por su extraordinaria libertad de expresión, sino también por la natural sencillez con la que abordó su interpretación del mundo.

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Gabriel Cualladó, París

A lo largo de más de 140 obras, la exposición recorre la trayectoria artística del fotógrafo, con especial hincapié en sus obras realizadas en las décadas de los años 50, 60 y 70. El trabajo de Cualladó destaca por configurar un estilo de mirada realista, componiendo un universo poético propio y transmitiendo su intenso latido vital. En este sentido, esta fotografía sencilla y directa, conforma un discurso estético lleno de delicadeza, modelando una aportación esencial a la historia de la fotografía en España.

Su época de mayor actividad transcurrió entre los años cincuenta y sesenta, una época que se refleja en la exposición a partir de sus series fotográficas realizadas principalmente en Madrid, París y Asturias. En estas imágenes, Cualladó no busca temas ni personas relevantes, sino que, ofreciendo su mirada más humanista, retrata escenas sencillas, desprovistas de artificios, para captar los instantes de su vida cotidiana. Así, por estas fotografías transitan familiares, amigos y personajes anónimos que conforman un mosaico cercano e intimista que nos lleva del Rastro madrileño a las calles parisinas, al modo de la nouvelle vague.

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Gabriel Cualladó, El Fitu. Asturias

Asturias es uno de los escenarios fotográficos predilectos de Cualladó, donde realiza una gran cantidad de obras a lo largo de toda su vida. Obras en las que, bajo una sencilla apariencia, es tal su fuerza que guardan algunas de las cualidades mágicas que tuvo el arte en sus etapas iniciales, cuando eran poco más que un amuleto, una vitalidad generada por un peculiar instinto creativo.

(Cualladó, en Centro Niemeyer, Avilés. Del 25 de junio al 11 de septiembre de 2022)