Si algo caracteriza a la fotografía de Shadi Ghadirian es la mirada particular que aporta sobre la mujer iraní, con una combinación de tradición y modernidad, y el marcado contraste con la forma en la que los medios de comunicación occidentales la retrata. El Centro Niemeyer inaugura el próximo 11 de enero la exposición Como todos los días, una retrospectiva dedicada a Shadi Ghadirian que ha sido comisariada por Mario Martín Pareja y que cuenta con el asesoramiento de Rosa Olivares. La muestra, compuesta por medio centenar de fotografías, explora las series más controvertidas de la artista sobre la mujer iraní a través de su visión. Es decir, Ghadirian crea su obra a través de las contradicciones en la vida cotidiana, basándose en su entorno y cultura y en su condición de mujer. La muestra podrá verse en Avilés hasta el 31 de marzo. Ghadirian se aleja del concepto de retrato occidental, presentando a la mujer iraní en todos sus aspectos, usando el humor para derribar tabúes. De esta manera, envía un mensaje sutil pero poderoso enfocado en los aspectos sociales e históricos de su país.

La artista está considerada como una de las primeras fotógrafas iraníes que modifican la percepción que se tiene del arte y de la sociedad contemporánea en Irán a finales de los 90. Por ello, en la muestra se realiza un repaso a lo largo de su trayectoria artística, desde la primera serie de 1998, Qajar, hasta Miss Butterfly, de 2011. En Qajar toma como referencia los retratos que se realizaron a finales del siglo XIX y principios del XX. Así pues, la artista define la vida de la actual mujer iraní como fuera de su tiempo, en una aparente anacronía. Por otro lado, la serie Like Everyday (2000) eleva una crítica ante las responsabilidades a las que las mujeres se tienen que enfrentar durante toda su vida, para ello sustituye el rostro femenino con un utensilio doméstico. En West by East (2004), retrata a jóvenes iraníes a la manera occidental, mientras que en Ctrl+Alt+Del (2006) reflexiona sobre la tecnología y los cambios socioculturales que esta conlleva. En Nil Nil White Square (2008) analiza hechos que le marcaron en su niñez y adolescencia como pudo ser la Guerra Irán-Irak y cómo esto influyó, no sólo a ella sino también a muchas otras niñas coetáneas. Por último, en Miss Butterfly (2011) escenifica la necesidad de protección de uno mismo y del hogar, teniendo muy presente de nuevo –en su vida y en su obra– la situación política en su país.

(Como todos los días en Centro Niemeyer, Avilés. Desde el 11 de enero hasta el 31 de marzo de 2019)