Charlotte Prodger ha sido galardonada con el Premio Turner 2018 por su exposición individual BRIDGIT / Stoneymollen Trail en Bergen Kunsthall. Prodger, quien vive y trabaja en Glasgow, emplea múltiples formatos de vídeo, además de la imagen impresa, la escultura y la escritura, para llevar a cabo su trabajo, estrechamente relacionado con la identidad queer, el paisaje, el lenguaje, la tecnología y el tiempo. Este acercamiento a lo digital ha sido una de las particularidades de esta edición del premio Turner que, por primera vez en su historia, ha excluido la pintura y la escultura en la lista de finalistas y ha optado por formatos videográficos dominados por el activismo social y político.

Prodger narra con su smartphone sus experiencias a la hora de salir del armario como lesbiana o su trabajo en el precario sector de las residencias de ancianos. La artista utiliza el móvil como una extensión del propio cuerpo para registrar sus movimientos y crear una narración en un filme autobiográfico. El sonido que acompaña esas imágenes incluye la lectura de extractos de sus diarios y de figuras prominentes que combaten por los derechos de la comunidad homosexual. Junto a su carga social y política, los trabajos de Charlotte Prodger pretenden investigar una gama de formatos visuales, desde los antiguos sistemas de grabación hasta los teléfonos más sofisticados. Este posicionamiento a nivel de formatos y dispositivos le permite reflejar cómo la forma que se elige para presentar la realidad acaba condicionando aquello que vemos y sentimos.

Charlotte Prodger, Bridgit.

La presente edición del Premio Turner no ha estado exento de polémica. La prensa especializada ha sido, en cierta medida, reticente con el discurso de los artífices del premio en la necesidad de “abordar las cuestiones más importantes que hoy afrontamos, como la identidad de género, los abusos de los derechos humanos, la brutalidad policial o el legado migratorio de la era poscolonial”. Ante esta afirmación, muchos críticos se han preguntado “¿dónde está el arte?”. En este debate se ha destacado la inclusión de Forensic Architecture como uno de los nominados, ya que se trata de un colectivo de activistas integrado por intelectuales, abogados, ingenieros informáticos, arquitectos y periodistas de investigación con sede en Goldsmiths y que, según algunos críticos, no sería un grupo de artistas en sentido estricto. De la misma manera, los otros dos aspirantes al premio, el neozelandés Luke Willis Thompson y el londinense de origen bangladeshí Naeem Mohaiemen, exponen en sus respectivas propuestas fílmicas la desigualdad por motivos de raza y los efectos del colonialismo en sucesivas generaciones de emigrantes.

El Premio Turner es reconocido como uno de los premios de las artes visuales más importante del mundo, que trata de promover un debate público en torno a los nuevas vías de desarrollo del arte contemporáneo británico. El premio se estableció en 1984 por parte de Patrons of New Arts y, en esta edición, el jurado ha estado formado por Oliver Basciano, crítico de arte y editor internacional en ArtReview; Elena Filipovic, directora de Kunsthalle Basel; Lisa Le Feuvre, directora ejecutiva de Holt-Smithson Foundation; y Tom McCarthy, novelista y profesor visitante en el Royal College of Art.

(Más información sobre la exposición Turner Prize 2018 en Tate Britain)