El Museo Guggenheim Bilbao presenta hasta el 2 de septiembre la exposición Chagall. Los años decisivos, 1911-1919, una muestra que reúne más de 80 pinturas y dibujos realizados al inicio de la carrera del pintor, desde que se traslada a París en 1911 hasta 1918, cuando vuelve a estar en su ciudad de origen, Vitebsk (Rusia), estrechamente comprometido con la revolución. La exposición, organizada por Kunstmuseum Basel en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao, cuenta con el patrocinio de la Fundación BBVA.

Nacido en 1887 en el seno de una familia judía jasídica en la pequeña ciudad de Vitebsk, vinculada entonces a la Rusia de los zares, Chagall crece en un entorno confinado, donde las limitaciones para acceder al arte y a la cultura rusa vienen dadas tanto por su comunidad como por las políticas de la época que marginan en guetos a los judíos y les privan de sus derechos. Aún así, un joven Marc Chagall pronto rompe con lo establecido accediendo a la escuela rusa, después estudiando arte con Yuri Pen en Vitebsk y más tarde trasladándose a San Petersburgo, una gran urbe a la que los judíos solo pueden acceder con un permiso especial y donde tuvo la oportunidad de pasar por la escuela de León Bakst.

Un importante paso en su carrera tiene lugar en mayo de 2011, cuando gracias al apoyo económico de Maxim Vinaver, mecenas e importante abogado por la defensa de los derechos para los judíos, Marc Chagall abandona Rusia y se traslada a París. Si bien ya había tenido contacto con la modernidad de Cézanne, Manet, Monet o Matisse gracias a Bakst, es en la capital francesa donde descubre el arte de las primeras vanguardias y también las obras fundamentales que cuelgan de las paredes del Louvre. A su llegada a París, vive unos meses en un estudio en Montparnasse, pero pronto se traslada a “La Ruche” (La colmena), donde se concentraba “la bohemia artística de todas las tierras”, en palabras del propio artista. En este gran enjambre de pequeñas habitaciones y estudios de artista baratos entabla amistad con el escritor Blaise Cendrars y los artistas Sonia y Robert Delaunay. Este matrimonio le presenta al poeta Guillaume Apollinaire, que se convertirá pronto en valedor de la obra de Chagall, a la que se referiría como “sobrenatural”. El artista experimenta entonces con los colores, las formas abstractas y geométricas, el movimiento y sus propias ensoñaciones.

Uno de los cuadros presentes en la muestra es Homenaje a Apollinaire (1913), pintura en la que se pueden ver el circulo de personas más cercano de Chagall en París: el escritor suizo Blaise Cendrars, el periodista y dramaturgo italiano Ricciotto Canudo y el galerista y crítico alemán Herwarth Walden. Es este último quien en 1914 invita a Chagall a exponer en su galería Der Sturm y en junio de ese mismo año, el pintor inaugura en Berlín su primera gran exposición individual con 40 pinturas y 160 dibujos, gouaches y acuarelas pertenecientes a su periodo parisino. Tras la exposición, vuelve a su ciudad natal, Vitebsk, y el estallido de la Primera Guerra Mundial le obliga a permanecer durante 8 años en Rusia, una experiencia tormentosa que Chagall relata a través de su producción artística. Cuando Chagall estuvo atrapado en Rusia por la guerra, algunos de sus conocidos le dieron por muerto; entre ellos, su galerista berlinés, que vendió a coleccionistas privados gran parte de las obras que Chagall había depositado en Der Sturm en 1914. El artista siempre lamentó la pérdida de aquellas obras, lo que le llevó a volver a pintar algunas de ellas o a realizar a partir de entonces varias versiones de sus piezas predilectas, como Judío en blanco y negro, del que hoy existen tres.

A raíz de la Revolución rusa de 1905, los intelectuales y las clases altas judías que habían ocupado cargos destacados en las ciudades fueron consiguiendo algunas libertades que, hasta entonces, les habían sido negadas. Chagall entra a formar parte de la Sociedad Judía para el Desarrollo de las Artes, en la que participará activamente tanto mediante exposiciones como recibiendo encargos importantes. Chagall, como otros judíos que veían en la revolución la solución a la ausencia de igualdad, fue un agente activo en las primeras etapas de la nueva Rusia. En 1918 es nombrado Comisario de las artes en Vitebsk, lo que le otorga autoridad sobre los museos, escuelas de arte o cualquier evento artístico de la región. En esta época crea la Escuela de Arte del Pueblo, e invita a artistas como Lissitzky y Malévich a formar parte del cuerpo docente. Los problemas debidos a sus diferencias artísticas y conceptuales no tardan en llegar y, a principios de 1920, Chagall se desvincula del proyecto y abandona Vitebsk, cerrando este decisivo período de su vida.

(Chagall. Los años decisivos, 1911-1919 en Museo Guggenheim Bilbao. Del 1 de junio al 2 de septiembre)